Arrabalización y abandono en costosa obra que fue considerada majestuosa



La falta de seguridad ha convertido el Parque Las Praderas, en el Distrito Nacional, en un espacio para el consumo de drogas e ingesta de alcohol en horas de la noche, y para indigentes pernoctar.
Al hacer la denuncia, vecinos dicen sentirse preocupados por la situación.

El esplendor y majestuosidad que años atrás caracterizaban la obra ubicada en la avenida Núñez de Cáceres esquina Gustavo Mejía Ricart, ya no existen, ahora prevalecen el hedor a orina, un criadero de gallinas y una improvisada parada de motoconchos.

Estos males, a pesar de que con “bombos y platillos”, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), entidad que lo construyó y la alcaldía del Distrito Nacional (ADN), anunciaron en 2016 su acondicionamiento.

Lo que en su momento fue una laguna contaminada, que afectaba a los residentes cercanos allí, en el cuatrienio (2004-2008) el entonces presidente Leonel Fernández construyó el Parque Ambiental y Recreativo Avenida Núñez de Cáceres.

La obra tenía como objetivo, además de la recreación, servir de depósito de las aguas residuales de Las Praderas, El Millón, La Castellana, Los Prados y otros sectores cercanos.

Además de los males ya mencionados, el parque ha sido víctima de hurto, dejando atrás el moderno sistema de luces que lo adornaba. Unas 59 lámparas colocadas en las paredes laterales del parque, fueron saqueadas, y hoy solo quedan los huecos.

Piden su relleno

José Matos, residente de Las Praderas, recordó que cuando el proyecto fue articulado se hizo para el manejo de las aguas caídas de los distintos sectores y hacer algo estético a la vista de los visitantes, pero que hoy lamentablemente la realidad es otra en lo relativo al manejo de aguas residuales.

“Eso no tiene ningún uso, porque ya las aguas de lluvia se recogen en otras intersecciones que fueron construidas; ya aquí no llega agua”, puntualizó durante su caminata matutina.

En tal sentido, Matos propuso el relleno del hueco que servía de cúmulo de agua y que se proceda a ampliar sus áreas recreativas.

“Yo veo varias alternativas, una de ella sería rellenar eso con los escombros que botan en la ciudad y compactarlo, y otra convertir ese lugar en un área de juegos infantiles”, agregó.

De su lado, una señora que pidió omitir su nombre expuso que el parque está a oscuras, lo que facilita a las personas atracar, usar drogas e ingerir bebidas alcohólicas.

Recogen basura

La parte superior de allí se observa limpia, y según algunos, obedece a que el Ayuntamiento del Distrito Nacional recoge con regularidad la basura.

Sin embargo, el hoyo de la laguna está repleto de gallinas, gallos, malezas, graffitis y desperdicios que son lanzados allí.

Tres agentes de la Policía Municipal se mantienen hasta las 4:00 de la tarde en el parque, pero los residentes cercanos al lugar aspiran que la vigilancia sea permanente para evitar hechos que lamentar.

El parque, que fue inaugurado en julio de 2008 y que fue construido a un costo de 350 millones de pesos, está dotado de modernas esculturas y de áreas de recreación infantil y para ejercicios, pero su anfiteatro, en el que inicialmente se pretendía hacer actividades artísticas y culturales, se encuentra prácticamente abandonado a su suerte.