El arsenal encontrado el viernes en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) sorprende y escandaliza a la sociedad nacional que creía superado los tiempos cuando ese campus universitario fungía como escenario de violencia en medio de una generalizada situación de represión política.
Los primeros informes señalan que autoridades universitarias y del Ministerio Público localizaron en el local del Frente Estudiantil de Liberación Amin Abel (Felabel), dos metralletas calibre 50, varias granadas, una bomba molotov de alto poder y un gran número de municiones.
Difícil será explicar por qué y para qué estudiantes almacenan en el campus de la UASD un arsenal de guerra de esa magnitud, que incluye nada menos que dos metralletas calibre 50 y bomba de artefacto de alto poder de destrucción.
Ese lote de armas, granadas y municiones fue ocupado cuando grupos estudiantiles promovían desórdenes en el recinto central y en otras extensiones de la UASD, por lo que espanta la posibilidad de que tales armamentos puedan ser usados durante esas irracionales movilizaciones.
El rector de la Universidad Autónoma, doctor Franklín García Fermín, ha convocado para mañana una rueda de prensa para ofrecer mayores detalles sobre el decomiso del arsenal, cuyos responsables han de ser sometidos a la justicia ordinaria.
A ningún grupo estudiantil o persona física le asiste derecho de poner en peligro la vida de más de 160 mil estudiantes que labran su futuro en las aulas de la UASD, por lo que el almacenamiento de armas de guerra en el Campus Universitario constituye una inaceptable expresión de terror, incompatible con la filosofía de la UASD, institución de libres pensadores donde plomo y bomba jamás pueden sustituir a la palabra ni a las ideas.
Se requiere que las autoridades académicas y el Ministerio Público identifiquen y sometan a la justicia a los detentadores de ese arsenal que sólo serviría para ejercer e imponer terror.
La UASD requiere y merece ser defendida como niñas de propios ojos.

