Pena debe dar
La picardía es válida en el arte y la música popular, siempre cuando el doble pespunte no sea ofensivo ni caiga en el extremo despreciable de la vulgaridad.
Ello a propósito del exponente urbano Vakeró quien acaba de grabar un adefesio titulado «El Guayo y la Yuca», ¡más vulgar y me mato!
Tal parece que Vakeró se ha desesperado porque han emergido otros muchachos en el género, que como se dice en el argot coloquial «le han comido los caramelos». ¡Son las figuras del momento!
De otra manera no puede interpretarse el que haya retrocedido y recaido en el doble sentido vulgar y de mal gusto con su «guayo y con su yuca».
La desesperación es mala consejera…
Lleva al facilismo de tratar de explotar el morbo y los sentimientos más bajos y espurios, como expresión de falta de capacidad y talento para provocar el interés de la gente con recurrencias fatídicas y malditas.
Tanto que se ha procurado adecentar el lenguaje de los urbanos, y Vakeró, que hasta hace poco era uno de sus más populares exponentes, se desesperó y se fue a «fildear» la bola bien atrás, bien atrás, para al final dejar que se le cayera del guante.
Pena debe dar…

