(POR LA REDACCION DEL UNIVERSAL).- Larry Flynt, el editor de la revista para adultos Hustler, y Joe Francis, creador de la franquicia Girls Gone Wild, pidieron al Congreso de Estados Unidos 5 mil millones de dólares para ayudar a la industria porno de ese país a salir alante de la crisis financiera.
En un comunicado, los empresarios aseguraron que el gobierno estadounidense debería apoyar activamente la supervivencia y crecimiento de la industria para adultos, tal como siente la necesidad de apoyar a otros rubros apreciados por los norteamericanos, según publicó ayer CNN.com.
El porno ha sido afectado por la recesión como todo el mundo, declararon Flynt y Francis, al tiempo que reconocieron que la industria en sí no está en peligro económico, pero la pornografía es una aspecto que la nación entera necesita.
«Es hora de que el Congreso rejuvenezca el apetito sexual en América, en medio de esta miseria económica y con la gente perdiendo todo ese dinero, el sexo es en la última cosa en la que se piensa, lo cual es muy poco saludable».
Pese a que durante 2008 las ventas de DVD para adultos cayeron 22% en Estados Unidos, ambos reconocieron que el tráfico en internet sigue creciendo, con un total de 75 millones de estadounidenses al mes visitando sus webs.
Sin embargo, la crisis financiera mundial no es el único enemigo de esta industria de más de 13 mil millones de dólares anuales, pues los sitios gratuitos dedicados a la difusión de pornografía en internet como YouPorn, Xtube, PornHub y RedTube, la están acorralando poco a poco.
Como ejemplo, hoy en día YouPorn es el sitio para adultos más popular en internet. En cambio, Vivid.com, el sitio web de una de las productoras más grandes de EU está ubicado en el lugar numero 5 mil 61 de acuerdo con Alexa, una compañía de monitoreo de tráfico en la red.
La nueva tendencia
El hartazgo de ver siempre lo mismo en películas porno, es decir, las mismas chicas exageradamente voluptuosas y de cuerpos casi perfectos, muy alejados del promedio, está obligando a los amantes del sexo a voltear hacia otros lados.
Ahora, son las mismas personas comunes y corrientes quienes se encargan de generar y satisfacer la demanda de pornografía a través de los sitios gratuitos que imitan la plataforma que usa el popular sitio de videos YouTube.
Sexólogos y empresarios coinciden en que lo que ahora se prefiere son las escenas amateur, más reales, en donde se pueda descubrir en realidad cómo son las relaciones sexuales entre las personas.
Es así como las sesiones maratónicas y los orgasmos interminables van dejando poco a poco de ser algo atractivo y abren paso al material casero’, más real, al que se puede acceder de manera gratuita en la red.
La historia
De acuerdo a la enciclopedia Online Wikipedia, la historia de las revistas pornográficas forma parte de la historia de las representaciones eróticas de la humanidad. A medida que las tecnologías de comunicación han evolucionado, cada nueva técnica, como la impresión, la fotografía, las imágenes animadas y los ordenadores, se han adaptado para mostrar y difundir este tipo de representaciones.
En 1880, se utilizó la impresión en medio tono para reproducir fotografías de forma económica por primera vez. La invención de esta técnica llevó a la pornografía y el erotismo hacia nuevas direcciones a comienzos del siglo XX. La nueva técnica de impresión hacía que las fotografías pudieran reproducirse fácilmente en blanco y negro, mientras que hasta entonces, los impresores se encontraban limitados a los grabados para las ilustraciones.
Este fue el primer formato que permitió a la pornografía convertirse en un fenómeno de masas, haciéndolo más accesible y fácil de adquirir que cualquier otro método anterior.
Las nuevas revistas, que aparecieron en primer lugar en Francia, mostraban desnudos (a menudo, las actrices eran contratadas como modelos) y semidesnudos tanto en las portadas como en las páginas interiores.
Aunque en la actualidad estas publicaciones entrarían dentro del término softcore, crearon un gran impacto en la época. Este tipo de publicaciones a menudo se enmascaraba como revistas artísticas o naturistas.
Otra forma de distribución de pornografía eran los libros de cómic, conocidos como Tijuana bibles, que comenzaron a aparecer en Estados Unidos en los años 1920, y que encontraron su nicho de mercado hasta la llegada de las revistas de adultos a color. Se trataba de sencillas escenas dibujadas a mano, a menudo usando personajes populares de dibujos animados o de la sociedad.
En los años 1940 se acuñó el término pin-up para describir las imágenes tomadas de revistas para adultos y calendarios y fijadas (pinned up, en inglés) en las paredes por los soldados estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial. Durante los años 1940, las imágenes representaban principalmente las piernas femeninas, evolucionando en la siguiente década al énfasis sobre los pechos. Betty Grable y Marilyn Monroe fueron dos de las modelos pinup más populares de la época. En la segunda mitad del siglo XX, la aparición de las revistas eróticas se inicia con la aparición de publicaciones como Playboy y Modern Man. Rápidamente, la pornografía encontraría en este tipo de revistas el principal medio de distribución.
Sin embargo, ciertas barreras seguían sin transgredirse, y así, tan solo aparecían en las revistas mujeres desnudas o semidesnudas, en ocasiones simulando el acto de la masturbación, pero siempre sin mostrar los genitales o el vello púbico.
En 1965 nació la revista Penthouse, que tomó un enfoque distinto y fue la primera revista en publicar imágenes donde se mostraba vello púbico y vistas frontales de mujeres desnudas, lo cual se consideró más allá de los límites del erotismo en la época.
Hacia finales de los años 1960, las revistas comenzaron a publicar contenidos más explícitos, siendo tema habitual las fotografías de traseros, lo cual derivó en los años 1970 en el área púbica y, finalmente, en los años 1990, en escenas de penetración, homosexualidad, sexo en grupo y fetiches varios en las revistas más hardcore, como por ejemplo Hustler.

