El Gobierno colocará en los mercados de valores internacionales una emisión de mil millones de dólares que servirían para financiar un vasto programa de construcción de obras públicas, que ayudaría a reactivar la economía.
Tal emisión de bonos procura financiar parte de los casi 116 mil millones de pesos consignados en la Ley de Gastos Públicos de este año, de la cual más de 68 mil millones serán dirigidos al pago de intereses vencidos y amortización de capital de la deuda externa dominicana.
En término neto, la financiación de RD$115 mil millones consignados en la Ley de Gastos Públicos, que incluye la emisión de los mil millones de dólares, incrementará la deuda externa en más de 47 mil millones de dólares.
El Ministerio de Hacienda consideró en principio colocar papeles sólo por 600 millones de dólares, porque los otros 400 serían financiados por la banca local, pero el Fondo Monetario (FMI) aconsejó una emisión global de mil millones para aprovechar una tasa de intereses mucho menor.
Al reclamar la pronta aprobación de esa ley de bonos, el Gobierno ha señalado que esos fondos serán usados exclusivamente en un programa de inversión pública supervisado por el FMI, que tendría efecto anti cíclico sobre la economía.
El Congreso está en obligación de suplir las garantías necesarias de que esos fondos serán usados de conformidad con la ley, porque no sería saludable que el incremento en 47 mil millones de la deuda pública se vuelva sal y agua.
La nación parece obligada a emitir esos papeles para redimir el faltante de los 115 mil millones de pesos consignados en la Ley de Gastos Públicos, pero es menester que el Poder Legislativo impida la más mínima posibilidad de que un solo centavo de esos fondos pueda ser desviado hacia el retrete de la politiquería.
Ojalá que esos bonos sean colocados en mercados internacionales en condiciones menos onerosas, para que esta vez la población no pague platos rotos ni sea obligada a llorar lágrimas de sangre.

