El anuncio de que Venezuela y República Dominicana acordaron reanudar servicios consulares y conexión aérea causa regocijo entre dos gentilicios que nunca fueron partícipes de la ruptura diplomática entre ambos países decretada en principio por el gobierno venezolano.
El 29 de julio de 2024 el presidente Nicolás Maduro ordenó la expulsión de los diplomáticos dominicanos en ese país como respuesta a la postura del gobierno dominicano de no reconocer los resultados de las elecciones presidenciales que acreditaron un nuevo período de mandato al gobernante hoy detenido en Estados Unidos.
Como consecuencia de ese rompimiento diplomático y consular, miles de inmigrantes venezolanos quedaron huérfanos de asistencia por parte de su cerrada embajada en Santo Domingo, lo mismo que la numerosa diáspora dominicana, que padeció la interrupción de los servicios consulares en Caracas.
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La situación se agravó con la suspensión de las operaciones de aviación comercial entre ambos países, que impedía a dominicanos y venezolanos viajar a sus respectivos países de manera directa, situación que también encarecía el precio de los boletos aéreos requeridos para las conexiones aéreas alternas.
La Junta de Aviación Civil (JAC) ayer emitió una resolución que autoriza la reactivación de las operaciones de transporte de pasajeros, carga y correo con Venezuela, lo que unido al anuncio sobre la reanudación de los servicios consulares eleva los niveles de las relaciones dominico-venezolanas casi al estadio de normalidad.
Entre los episodios que contribuyeron al deterioro de los nexos entre Santo Domingo y Caracas, se citan el decomiso por autoridades estadounidenses de dos aviones de matrículas venezolanas aparcados en aeropuertos dominicanos, así como una villa en La Romana, cuya propiedad se atribuye a cercanos al presidente Maduro.
El gobierno dominicano, que no reconoció el triunfo electoral atribuido al capturado mandatario venezolano, tampoco ha reconocido al encabezado por la presidenta encargada Deisy Rodríguez, aunque la apertura de los servicios consulares entre los dos países augura normalización de relaciones a nivel de embajadores.

