Opinión

Breve que  te quiero breve

Breve que  te quiero breve

Las islas más grandes del mundo: Groenlandia, Nueva Guinea, Borneo y Madagascar, en este orden. Decir que Australia es la mayor de todas las islas es un error, porque esta inmensa porción de tierra es considerada un continente.

Y vaya que las capas tectónicas del planeta se mueven, ya que hace 600 millones de años todas las masas continentales  eran una sola isla. Así era el mapa de la Tierra en las eras Paleozoica y Mesozoica. El proceso de fragmentación de esa isla única condujo a la formación de Rodinia, o la primera gran partición. Es desgarre aterrador que nadie escuchó porque a la sazón la vida sobre el planeta estaba muy restringida.

Imagínese el escenario, en un proceso extremadamente perezoso, el suelo se cuartea hoy, para mañana hacer un desfiladero y luego la gran zanja que partirá la tierra en dos. Así fue y así seguirá siendo. Y luego de la primera grieta colosal, nacerían los primeros dos continentes, designados Gondwana y Laurasia, separados por un gran y único océano: el mar de Tetis.

Tras una larga cadena de terremotos y erupciones volcánicas sin fin, uno de esos dos pedazos de tierra terminó partiéndose a su vez, dando lugar a unos mellizos: los  territorios de la Antártica y Australia. Y como debajo de nuestros pies todo se mueve sin cesar,  ambos continentes están separados por más 5 mil kilómetros. Para colmo, cada uno formó tienda aparte: mientras uno se fue a buscar su lugar en el otro hemisferio del mundo, el pedazo de la Antártica emigró al sótano del planeta, donde reside congelado desde entonces: por eso es el único continente sepultado bajo una gruesa capa de hielo de 3 kilómetros, una capa más dura que el concreto.

Debajo de ese hielo casi impenetrable hay reliquias congeladas en el tiempo, valles que una vez fueron exuberantes selvas vírgenes, cundida de animales formidables y ríos abundantes y caudalosos. Todo eso se perdió. Australia, que era su “alma gemela”, no le fue tan mal, pero tampoco le fue muy bien que digamos, ya hoy en día hasta el 70% de su territorio es un inhóspito desierto.

Ese movimiento eterno de la superficie sólida del planeta se llama deriva continental. Un ejemplo salta a la vista: América está hoy 10 centímetros más alejado de Europa de lo que estaba cuando Cristóbal Colón llegó a nuestro suelo hace 500 y pico de años. Usted dirá que 10 centímetros no es nada, pero póngase a pensar cuán alejados estarán ambos continentes dentro de un millón de años. De modo que todo tiende a fragmentarse, a convertirse en isla, grande o pequeña, pero insular al fin.

La mayor prueba de que la geografía danza sin parar desde el comienzo de las eras, es que hoy en día hay más de 5 millones de islas en todo el mundo, donde la República Dominicana ostenta el lugar número 17 en el ranking global.

El Nacional

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