El alma nacional ha vuelto a ser taladrada con la desaparición desde hace 11 días de la niña Brianna Genao González, de tres años, en la comunidad rural de Barrero, Imbert, Puerto Plata, con el terrible augurio de que haya sido violada y asesinada según versiones ofrecidas por las autoridades.
Los hermanos Rafael Rosario Núñez, de 52 años y Reyes Rosario Núñez, de 43, de quienes se dice confesaron la violación y homicidio de la menor, participaron en la búsqueda del cadáver, después que uno de ellos dijo que no recuerda donde la sepultó.
Brianna jugaba en una hamaca en el traspatio de su humilde vivienda, el 31 de diciembre, cuando habría sido raptada sin que hasta ayer se localizara su cuerpo, pese a la intensa búsqueda que encaminan al menos 70 personas entre policías, fiscales, militares y miembros de la Defensa Civil.
Con preocupante frecuencia se denuncian desapariciones y violación de menores, y en algunos de los casos las víctimas son asesinadas por sus depredadores, a pesar de que los jueces han sido consistentes en aplicar sentencias de 20 y 30 años contra estupradores y homicidas.
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Todavía las autoridades no han podido localizar al niño Roldany Calderón, de tres años, desaparecido la tarde del domingo 30 de marzo de 2025, mientras jugaba en el patio de la casa de su tía en Manabao, Jarabacoa. Sus padres Efraín Calderón y Carolina Vargas han movido cielo y tierra sin poder localizarlo.
Se ha dicho que la procuradora general, Yeni Berenice Reynoso, asumió el control de las investigaciones, con lo cual el Ministerio Público se coloca a la altura del dolor e indignación social que provoca el caso de desaparición y posible asesinato de la niña Brianna.
Las autoridades deberían saber que en 2025 se registraron 11,961 casos de embarazos en adolescentes, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), 609 de los cuales corresponde a niñas menores de 15 años, lo que en sentido general tipifica la normalización del crimen de violación o abuso sexual.
Es preciso advertir que en virtud del Código Penal, la ausencia del cadáver no es obstáculo insuperable para instrumentar una acusación por homicidio, por lo que, si de verdad entre los que buscan a la niña figuran los que la violaron y la mataron, más les vale confesar el lugar donde ocultaron a Brianna.

