Marlon Brando ganó su primer Oscar al Mejor Actor por su extraordinaria actuación en Nido de Ratas, también titulada en español como La Ley del Silencio y en el original en inglés On the Waterfrom, en 1954.
Antes de ganar el Oscar citado, el notable actor fue nominado por otro papel bordado por él: el de Stanley Kowalski, el traumatizado personaje del gran dramaturgo Tennessi Williams en su exitosa obra (tanto en el teatro como en el cine) Un Tranvía Llamado Deseo.
Y llegamos a 1972, año de la primera parte de la saga de Francis Ford Copilla El Padrino, película basada en le libro y en el guión del novelista Mario Puzo, recibiendo Marlon Brando su segundo y merecido Oscar por su impresionante papel de Vito Corleone.
Marlon Brando asistió en 1954 a la ceremonia de la Academia de Arte y Ciencias Cinematográficas a recibir su Oscar por su rol de boxeador frustrado y estibador explotado en los muelles de Brooklyn, en una cinta que dirigió un maestro de la categoría de Elia Kazan, co-fundador y profesor del célebre Actors Studio, el centro de enseñanza de la interpretación más importante del mundo.
En la segunda ocasión en que fue premiado con el Oscar, o sea, por El Padrino y su Vito Corleone, Marlon Brando se negó a aceptar personalmente el premio, y en su lugar envió a una joven vestida de indígena cherokee.
Fue una manera más de Marlon Brando protestar por el maltrato a los nativos USA, a las minorías USA, a los derechos humanos en el mundo, a la guerra y al golpeo ecológico.
Marlon Brando no solo fue un actor fuera de serie, un intelectual profundo y un sólido guionista, sino un firme, permanente, coherente y valiente defensor de los derechos civiles, asumiendo posiciones que lo llevaron a sometimientos judiciales, a la cárcel y a serias y graves amenazas a su vida por parte de la extrema derecha.
Marlon Brando no se limitó a señalar los males existentes en su país en relación a los grupos minoritarios, a los inmigrantes, a los negros, a los hispanos, a los obreros, etcétera, sino que llevó por el mundo su queja, su protesta y su dura condena a la violación a los derechos de lso demás.
El cine ha tenido actores parecidos a Marlon Brando en cuanto a reclamar respecto por los demás, condenar las injusticias, luchar por la paz y activar a favor de los desgraciados.
A la memoria me llegan nombres como Humphrey Bogart, John Garfield, Red Skelton, Danny Kaye, Paul Henreid, Dalton Trumno, Zero Mostel, Abraham Polonski, Edward G. Robinson, Lauren Bacall, Susan, Sarandon, Tim Robins, Warren Beatty, Claudia Cardinale, Jone Fonda y una larga lista de gente del cine que no ha estado marginada de las necesidades ajenas.
Uno de los más conspicuos, de los más firmes, de los más radicales, de los más consistentes, de los más desafiantes, de los agresivos y de los más valientes es Sean Penn, actor de quien el propio Marlon Brando dijo que era la mejor expresión del arte interpretativo de los últimos 50 años.
Este Oscar a Sean Penn, el segundo que gana el primero por Mystic River en 2003), es un reconocimiento a su hoja notable de interpretaciones que lo han colocado, a pesar de su juventud (48 años), en los primeros puestos de los grandes intérpretes de la historia del cine.
Pero es también un galardón a su valiente y decidida defensa, como Marlon Brando, su maestro y amigo, de los mejores valores del género humano, su independencia de criterio, su pacifismo, su lucha por la autodeterminación de los pueblos, su bandera de los derechos humanos en sentido general y su solidaridad con los necesitados de la Tierra.
¡Un Oscar para el actor y para el ser humano!

