Editorial

Carnicerías

Carnicerías

Salud Pública ha clausurado 12 establecimientos de salud que operaban ilegalmente o que no cumplían  con estándares de  calidad fijados por ese ministerio, una medida que debe extenderse por todo el territorio nacional donde operan decenas de clínicas, consultorios y laboratorios sin ningún tipo de control sanitario.

Entre los cerrados  figuran locales de compra, venta y almacenamiento de sangre, centros médicos,  consultorios odontológicos que prestaban servicios en San Cristóbal, Peravia, Espaillat y San Pedro de Macorís,  algunos sin ningún tipo de autorización o fiscalización de las autoridades sanitarias.

Son muchos los  centros médicos o laboratorios que  carecen de las más mínimas condiciones de estructura física, recursos humanos, equipamiento, documentación  y gestión, por lo que se requiere que Salud Pública  amplíe  su labor de profilaxis con el cierre de  esas carnicerías.

Puede decirse que  son pocos los establecimientos de ese tipo que cumplen cabalmente  con la Ley General de Salud, lo que  coloca en graves riesgos a  centenares de pacientes que acuden a esos lugares en busca de  conjurar enfermedades o de  realizar estudios médicos.

Oportuno es  advertir que aún circulan  medicamentos falsificados que se  elaboran en traspatio y se expenden en farmacia o quincallerías habilitadas para promover  ese negocio criminal que ha extendido sus ramificaciones por toda la geografía.

En cualquier callejuela se instalan laboratorios  donde se comercializa y se procesa sangre sin  la más mínima garantía de pulcritud, lo que ha sido causa de que no pocos pacientes  contraigan enfermedades catastróficas como hepatitis o  Sida a través de transfusiones sanguíneas.

Ojalá que esta vez la decisión de las autoridades, de cerrar establecimientos  de salud que operan ilegalmente o que no cumplen con la ley, no colisione con poderosos intereses que han impedido clausurar supermercados de medicinas falsificadas o clínicas que operan como carnicería aborteras.

El Gobierno  tiene la obligación de garantizar adecuados servicios de salud a la población, aun sean los ofrecidos  en el ámbito privado que también tienen que sujetarse  a la Ley General de Salud o  atenerse  a un cierre definitivo.

El Nacional

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