Cartas de los lectores



El caso de una calle

Señor director:

Sé que toda acción cultural abre un campo de múltiples interpretaciones, nuevas construcciones históricas que requieren poseer legitimidad como acto humano, y ya que la historia es circular, que las creaciones mismas de los seres humanos, por los siglos de los siglos, es también circular, me he permitido expresar la historia circular que pretenderemos escribir sobre la «Calle Baní», ésta que ha sido denominada así por la reminiscencia de los lazos y patrones narrativos que se establecieron desde el siglo XIX con la comunidad de Baní, y que empezó la banileja María Josefa Álvarez Guerra (1838-1892), declarada en la parroquia de San Carlos, y continúo Mercedes Pina Echavarría (1846-1944), la hija del prócer febrerista Pedro Alejando Pina, en estas tierras del «Algodonal» donde está enclavada la Urbanización Tropical, y que no fueron ajenas a las convulsiones sociales y políticas posteriores a las guerras de la Independencia, prestando, además, servicios a la Patria, y permaneciendo aún anónimas y olvidadas en el polvo del tiempo.

Es así, pues, que desde la centuria de 1800, la «Calle Baní» fue tomando forma, y construyendo su identidad, hasta llegar al 1968, a mediados del siglo XX, para después tener el nacimiento de la memoria, de esa genealogía de mujeres que he nombrado, y otras que están sin nombrar, a través del affidamento, que la «Calle Baní», hoy en el presente, se une a la autoridad femenina del pasado con la autoridad femenina del presente, puesto que al ir urbanizándose esta comunidad, y hacerse llamar «Tropical», la denominación de sus calles son el homenaje desde el amor femenino, desde ese ser-en-el-mundo que significa volver al mundo-de-las-mujeres, que la última propietaria de este fundo el «Algodonal», nos privilegió con que este pequeño barrio de tres calles perpendiculares al Malecón y tres transversales, erigido posterior a la revolución de abril de 1965, tuviera como vestigio de la voz, del habla, del escribir, de la autoridad femenina, los nombres de parajes de Baní, de la Provincia Peravia, Paya, Sombrero, Matanzas, Llano, Boca Canasta y, por supuesto, Baní.

Es por todo esto, que ahora me he colocado en perspectiva con esa historia circular, con esa memoria, con esa práctica política de la autoridad femenina (de la banileja María Josefa Álvarez Guerra, y que continuó Mercedes Pina) que hicieron nacer este relato para dar cuenta del porqué nuestra calle se llama «Baní», y en las mesuras catastrales desde mediados del siglo XX se denomina así: «Baní», como una práctica política y una práctica de pensamiento de diferenciación sexual,

Atentamente,
Ylonka Nacidit Perdomo