Cartas de los lectores



La vergüenza, ¿pa’ cuándo?

Señor director:

La falta del valor de la vergüenza entre los protagonistas partidarios caracteriza la alocada carrera por las precandidaturas que los llevarían a puestos electivos y cargos públicos. Con predominio en toda la gestión del Estado, el PLD mantiene el mayor lío metiendo el cuerpo por el rumbo que les mandan sus cabezas, con democracia y constitución o sin ellas.

Con trajes a la medida para sus seguidores, los legisladores de su bancada, más los que se comprarían con el dinero del pueblo no satisfacen las necesidades de la población, pero si las ambiciones de su masificada organización política.

A falta de vergüenza, el problema de los partidos, especialmente del PLD, es la ambición de poder. Leonel Fernández ni dirige ni delega la presidencia del PLD y Danilo no respeta la Constitución ni al pueblo. Ambos dicen garantizar la unidad pero ninguno baja la guardia. Fuera de sus seguidores interesados nadie les cree.

Ninguno de los dos ha actuado con suficiente responsabilidad al mantener en vilo buena parte de la población. Los senadores, diputados, funcionarios, exfuncionarios y aliados partidistas, se matarían defendiendo la continuidad de Danilo Medina en el gobierno porque él les garantiza más riqueza, más negocios, más impunidad y más blindaje, a pesar que ya empalagan con su verborrea de contenido ilegal, absurdos, y sin tregua.

Los ciudadanos/as serios sienten mucho apuro presenciando tantos actos reñidos con la ética, la moral, la honestidad y la transparencia, y contra la vida y la disciplina cristiana, sin que nadie haga nada para frenar sus desafueros. Da vergüenza que el PLD con un personal con alta capacidad académica haya empleado esa condición y su tiempo, enseñando lecciones perjudiciales para la población joven y para el país.

Recientemente la mayoría de los congresistas peledeistas, surtieron de cunas, camas y demás, el almacén de su congreso para una de dos cosas. Habilitar dormitorios ocasionales para su descanso y sus placeres o para hacer trueque para conquistar adeptos nuevos y reforzar los que ya son suyos.

Pero ya hiede hablar del manejo alocado y engañoso que esos legisladores han dado a los recursos del pueblo, hiede hablar del conflicto Danilo/Leonel, hiede hablar del azaroso voto de arrastre, hiede hablar de los apátridas de sentimiento que a fuerza de poder quieren atracar nuestra Carta Sustantiva. Y la vergüenza, ¿pa´cuándo?

Atentamente,

Lic. Santiago Martínez