Con el éxito alcanzado hasta ahora en la cirugía practicada al pelotero Bartolo Colón, quien ha recuperado su papel de lanzador eficiente en las Grandes Ligas, el tema de aplicación de células madre en trasplantes e intervenciones quirúrgicas diversas concita la atención de la comunidad médico-científica de la nación.
El Ministerio de Salud, por vía de su Consejo Nacional de Biotécnica y Salud (Conabios), ha advertido que sancionaría a médicos e instituciones hospitalarias que apliquen este tipo de tratamiento, aunque especialistas solicitan que se permita su uso por considerar que en República Dominicana se dispone del instrumental técnico y humano para producir y aplicar células regenerativas en tratamientos médicos.
Un debate científico y jurídico sobre tan apasionante tema resultaría altamente provechoso para la medicina dominicana, aunque es menester señalar que como en otras investigaciones relacionadas con la búsqueda de vacunas para afrontar males como cáncer, VIH Sida, Alzheimer, el referido a las células madre no ha salido de laboratorios en naciones altamente avanzadas.
Ese es un tema de debate, no sólo científico, sino también ético y jurídico, por lo que es menester que autoridades, sociedades de especialidades médicas, abogados y religiosos aporten sus consideraciones, a los fines de crear conciencia en torno a la forma y aplicación de un recurso que para algunos consolida calidad de vida y para otros desvaloriza la vida humana.
La controversia mayor parece radicar en el uso de células embrionarias, que degeneraría en formas de clonación o temeraria investigación genética que degradaría el principio de la concepción humana, aunque también se obtienen células madre en la médula ósea, circulación de la sangre, pulmones, hígado, bazo y cordón umbilical.
La comunidad científica dominicana participa en numerosos proyectos multinacionales de investigación en torno a lograr remedio o vacuna para males hoy letales, por lo que no sería extraño que especialistas nacionales también formen parte de planes o experimentos con células embrionarias o no embrionarias.
Se reputa como oportuna y previsora la advertencia de las autoridades de no permitir la aplicación de este procedimiento hasta que en sociedades donde es objeto de costosas investigaciones se determine su viabilidad científica y su armonización con preceptos universales relacionados con la ética profesional y la moral.
Sin temer al avance de la medicina, se apuesta primero por un debate tan amplio como sea posible en torno al uso y aplicación de células madre no embrionarias, al tiempo que se aconseja tomar en cuenta referentes médicos, éticos y jurídicos de naciones con mayor desarrollo en un tema tan trascendente y delicado.

