Coalición Democrática



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Coalición Democrática no es ni pretende ser un partido político. No puede, por razones legales, ni tiene interés en concurrir de manera directa con candidaturas propias a ninguna de las elecciones del 2020.

Su objetivo es servir de catalizador para que se produzca una circunstancia que valoramos imprescindible para lograr sacar del poder al PLD: Conformar un frente político social opositor por ser un propósito difícil de alcanzar reiterando la participación fragmentada de fuerzas políticas que, despojándose de posiciones sectarias e individualistas, pudiesen materializar un acuerdo estratégico.

Lo anterior no significa que haya que ceder ante el chantaje desplegado desde su salida a la palestra, a través del cual se pretende demonizar sus integrantes con la perversa acusación de escudarse tras el Movimiento para aspirar a candidaturas. Se ha llegado al colmo de decirse que muchos se han quitado sus caretas para revelar reales pretensiones supuestamente simuladas con activas militancias en conglomerados sociales que, como Marcha Verde, camuflaron sus intenciones.

Ante esa nada casual campaña de las mismas bocinas que por intereses amplifican en medios de comunicación estrategias comunicacionales trazadas desde Palacio, habría que preguntarse, ¿qué de malo tendría que, consecuencia de acuerdos políticos suscritos con organizaciones partidarias, miembros de Coalición Democrática postulen a cargos electivos? ¿Acaso no son ciudadanos con idénticos derechos que todos?

Coalición Democrática está empujando por la conformación de un frente opositor a partir de una proclama y lineamientos básicos que serían la plataforma para sustentar la participación electoral conjunta. En ese sentido, resulta evidente que quienes más garantía nos ofrecen para que, obtenida la victoria en los comicios se pueda ejecutar el programa enarbolado, son los miembros de la entidad.

Eso es algo diferente a afirmar, de forma aviesa, que el propósito esencial sea ascender las escalinatas que conducen a alcaldías o al congreso de la república. No se pretende condicionar adhesiones al otorgamiento de candidaturas, pero nada impide que, si en determinada jurisdicción las mejores opciones forman parte de la matrícula de Coalición, nuestros sean los candidatos.

Hay que comprender la campaña. El peledeísmo está consciente del potencial que adicionaría a un frente político integrar movimientos sociales y personas con el perfil de quienes conforman Coalición Democrática.

Eso le produce pánico. Su reacción: Manipular para hacer que por erróneo prurito muchos decidan no lanzarse a la competencia electoral, olvidando que la ciudadanía anhela caras y propuestas novedosas. Para alternativas agotadas, eso es el terror.