Editorial

Color del cristal…

Color del cristal…

El presidente Leonel Fernández ha descartado por el momento firmar un acuerdo de condicionalidad atenuada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como ha sido aconsejado por el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, el secretario de Economía, Temístocles Montás, y gremios empresariales.

Entre las razones expuestas por el mandatario para no acudir a la ventanilla del FMI, se señala que lo peor de la crisis económica global ha pasado y que otras ventanillas crediticias se abren a República Dominicana.

Valdez Albizu estima que un convenio precautorio con el Fondo ayudaría a consolidar la macroeconomía y permitiría el ingreso de recursos frescos, en tanto que el secretario Montás ha advertido que desembolsos pendientes en el Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo estarían condicionados a un endoso con el FMI.

El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) condiciona un reenganche con ese gendarme financiero a que los recursos que se deriven de esa acción sean destinados exclusivamente al sector productivo y que no se apliquen nuevos impuestos ni se aumenten los vigentes.

La voz disidente es la del secretario de Hacienda, licenciado Vicente Bengoa, quien sostiene que un nuevo acuerdo con el FMI no tendría efectos positivos sobre la economía y, en cambio, empeñaría lo que define como soberanía económica de la nación.

Bengoa señala que Nicaragua y Guatemala que pactaron con el Fondo no han podido acceder a recursos de Petrocaribe, porque ese organismo lo prohíbe al considerarlo un tipo de endeudamiento, mientras República Dominicana ha obtenido ingresos por más de 500 millones de dólares por esa vía.

Por otro lado, el representante del Banco Mundial, Roby Senderowitsch, negó que ese organismo condicione aprobar créditos o desembolsos a una previa concertación con el Fondo Monetario y dijo que el requisito que se exige es que el Gobierno cierre la brecha fiscal.

El mejor  argumento para objetar un acuerdo con el FMI debe ser que la nación no padece problemas de balanza de pagos, mientras que la más sólida justificación parece ser la necesidad de que se obligue al Gobierno a reducir el gasto público. Se repite el aforismo aquel de que  “todo es según el color del cristal con que se mira.”

El Nacional

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