Editorial

Comienzo del fin

Comienzo del fin

El presidente Barack Obama anunció hoy que Estados Unidos finalizará el 31 de  agosto su “misión de combate” en Irak, lo que supone   el fin de una guerra declarada por Washington sobre   la  infame mentira de que procuraba desmantelar un arsenal de destrucción masiva que habría amasado   Saddan Hussein.

Aunque  Obama  se refirió al retiro de las tropas de combate al final de este mes  dijo que unos 50 mil soldados se  quedarán  para entrenar a los cuerpos de seguridad iraquíes, por lo que la intervención militar que se inició en marzo de 2003 se mantendrá hasta por lo menos  el año  entrante.

El mandatario ha instruido al Pentágono para  mantener una guerra de baja intensidad para ofrecer mayor espacio a un esfuerzo diplomático que cree las condiciones para una retirada total antes del 2011.

Aun así, el   cese definitivo de  las operaciones de combate en Irak, anunciado por Obama durante un discurso ante veteranos de guerra, en Georgia, constituye una nota de alivió que una ofendida humanidad acoge de buen agrado.

Estados Unidos y  sus aliados cargarán  hasta el fin de los siglos con la ignominia de  acometer una invasión militar en territorios de la antigua Persia, que fueron cuna de la civilización humana, sin  causa valedera, toda vez que  la soldadesca imperial no  encontró ningún armamento nuclear, ni pruebas de que el presidente Hussein alentará  al terrorismo internacional.

La guerra de Irak ha costado a Estados Unidos más de 845 mil millones de dólares y a la economía de esa nación entre tres a cinco mil billones de dólares.

La revista médica británica The Lancer estima en 655  mil  el saldo de muertos civiles durante los siete años de intervención militar en  Irak.

Las razones ocultas de  ese crimen de lesa humanidad parecen estar relacionadas con  el hecho de que  el subsuelo y zona marina de esa nación conservan el 65 por ciento de la reserva petrolera mundial.

 El presidente Obama, a quien la Academia Sueca otorgó   el Premio Nobel de la Paz, reivindicaría ese galardón si  ordenara el retiro inmediato todos los  soldados estadounidenses que usurpan territorio iraquí, aunque  de justicia es señalar que va por buen camino.

El Nacional

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