Como cada domingo



Damocles y Acroarte.-

La espada de Damocles es una frase popular que debemos al historiador griego, Timeo de Tauromenio (actualmente Taormina) escrita entre el siglo IV y III antes de Cristo, y que se utiliza para referirse a un peligro inminente, aludiendo a una espada que pende sobre nuestra cabeza y que en cualquier momento caerá sobre nosotros.

Timeo se dedicó a escribir una historia sobre Sicilia cuando la isla fue conquistada en el año 316 a.C. por el tirano, Agatocles, por lo que debió exiliarse en Atenas y allí comenzó a escribir sus obras históricas. Probablemente regresó a Siracusa unos años antes de morir, cuando la ciudad estaba bajo el poder de Gelón II.

Hay que evitar situaciones en las que penda la espada de Damocles, por lo que entiendo que de parte de todos los grupos que inciden en Acroarte debe surgir una actitud creativa, desprendida, abierta y generosa.
Sin una instancia mediadora, una integrada por personalidades no comprometidas con la institución que congrega a los cronistas de arte y de probada imparcialidad, el futuro de esa institución no está claro.

No es suficiente con las acciones que cada grupo ha emprendido: tanto la juramentación de la plancha Amarilla (Alexis Beltré y el valioso equipo de compañeros y compañeras que figuran en su directiva) como la acción judicial que ha emprendido la plancha Azul, del igualmente valioso Fausto Polanco, junto a quienes le apoyan.

Es clara la necesidad de transformar el panorama actual, caracterizado por una juramentación de una de las planchas que sacó 101 votos y que fue favorecida por la validación de un voto declarado previamente nulo.

Esa juramentación pende sobre cualquier posible negociación como una espada de Damocles.
Es clara, igualmente, la necesidad de dejar un espacio al diálogo y la negociación, sin la espada de Damocles de un sometimiento judicial, pendiendo de una fecha.

Los tiempos de ponerse de acuerdo, tocan a las puertas de la sede nacional de Acroarte.