Editorial

Como debe ser

Como debe ser

La especulación y el agiotismo han tenido mínima incidencia en las actividades comerciales durante diciembre, aunque la gente se queja de incrementos de precios en artículos esenciales, especialmente en establecimientos ubicados en barrios populares y comunidades de provincia, así como colmadones y farmacias que dispensan el sistema de venta a domicilio o “delivery”.

Sin que las autoridades impongan controles de ningún tipo, el comercio se ha auto regulado en base a una sana competencia sustentada en ofertas de precios bajos o productos de calidad, lo que ha permitido que adquirientes y consumidores puedan disponer de variada gama de opciones para elegir dónde comprar o requerir servicios.

Como si se cumpliera el dicho aquel de que todo es según el color del cristal a través del cual se mire, un sector empresarial se lamenta porque las ventas “han estado flojas”, pero el otro cree que han estado mejor. En cualquier caso, se resalta la ausencia de prácticas desleales de comercio, con excepción de una minoría de comerciantes que incurren en burdas formas de especulación.

Las ofertas de manufacturas, electrodomésticos se caracterizan en este diciembre por una feroz competencia de precios y de crédito con bajas tasas de interés, lo que ha permitido que miles de familias de clase media o de menor ingreso adquieran televisores, neveras, estufas, equipos estereofónicos y otros enseres a buenos precios pagaderos a largo plazo.

Las ventas en el sector automotriz han tenido buen registro, con los resultados de las ferias patrocinadas por las dos principales instituciones financieras que reportaron colocación de préstamos por más de cinco mil millones de pesos, sin contar con las decenas de unidades de vehículos usados vendidos por los establecimientos de “dealers”.

A los comerciantes especuladores se les hace difícil imponer ese tipo de inconducta porque el mercado ha estado suficientemente abastecido de los alimentos que componen la canasta familiar, como arroz, habichuela, grasas comestibles, pollo, cerdo, carne roja, guandules, víveres y vegetales.

Se recuerda también que a finales de noviembre, en el celebrado “Viernes Negro”, las ventas de bienes y servicios experimentaron un gran incremento, tanto así, que muchos consideran que ese día se vendió más que cualquiera de las mejores fechas de diciembre, lo que obligó a la mayoría de los establecimientos a renovar parte de sus inventarios.

Aunque, el empresariado dominicano, se acostumbra a llorar con el buche lleno, es válido resaltar que a pesar de la crisis económica, las ventas han tenido buen ritmo a fin de año, por lo que no hay razones para la queja. Es de justicia resaltar que el sector comercial ha exhibido en sentido general un tipo de competencia ejemplar basada en precios bajos, calidad y buen servicio, como debe ser.

 

El Nacional

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