Un bombero intenta extinguir un automóvil en llamas en el lugar del impacto directo de un misil iraní en Tel Aviv, Israel, el sábado 28 de febrero de 2026. (Foto AP/Tomer Neuberg)
Santo Domingo.– Irán ha logrado posicionarse estratégicamente en el conflicto que mantiene con Estados Unidos e Israel, tras tres semanas de enfrentamientos iniciados el pasado 28 de febrero, en un escenario que pocos analistas anticipaban.
Resistencia ante ataques
La nación persa ha resistido los ataques masivos dirigidos contra su capital, Teherán, ejecutados por dos de las principales potencias militares del mundo, logrando recomponerse en medio de la ofensiva.
Uno de los movimientos más significativos de Irán ha sido impactar la economía de sus adversarios. Según análisis del conflicto, el país ha dirigido acciones contra bases estadounidenses y contra infraestructura petrolera en naciones aliadas de Washington como Arabia Saudita, Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos.
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Cierre del Estrecho de Ormuz
Irán también ha cerrado el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo que se comercializa a nivel mundial. Esta medida ha generado efectos en mercados de Europa y Asia, incluyendo países como Corea del Sur y Japón.
Analistas consideran que el siguiente paso podría ser el cierre del Estrecho de Bab el-Mandeb, por donde circula cerca del 15 % del crudo global. Esta acción podría ejecutarse a través de los hutíes en Yemen.
Impacto global del petróleo
De concretarse ambos bloqueos, se estima que hasta un 35 % del petróleo mundial podría quedar fuera del mercado, generando una fuerte presión sobre los precios y el suministro energético global.
Esta dinámica evidencia el uso de la economía como un arma estratégica por parte de Irán, afectando especialmente a las petromonarquías del Golfo Pérsico y a los intereses de sus aliados.
