Si no fue para amedrentar, el presidente estadounidense Donald Trump tendrá que sopesar muy bien cualquier intento para tomar casi de inmediato, como dijo, el control de Cuba sin hacer un solo disparo. No parece tan simple, como expuso, que baste con el emplazamiento a unos 100 metros de la isla del portaaviones USS Abraham Lincoln, para que los cubanos se rindan.
De experiencia debe servirle que la asfixia económica a que ha sometido el país con el embargo petrolero no ha doblegado al régimen, que para más resistencia ha encontrado respaldo en Rusia.
El triunfo que puede exhibir con la incursión en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro y tomar el control político del país no garantiza que pueda replicarse en Cuba. Las condiciones no son las mismas.
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La experiencia en la guerra contra Irán es otro elemento que Washington tendrá que tener muy en cuenta en caso de una intervención en Cuba. Antes que rendirse frente al poderío militar de Estados Unidos e Israel, los iraníes han presentado batalla e incluso, sin reparar en la muerte de su líder espiritual, se consideran ganadores.
Los resultados indican que la revolución socialista de Cuba ha sido un fracaso social, político y económico. Hace tiempo que los cubanos, que supieron levantarse contra la dictadura de Fulgencio Batista, han debido liberarse de un sistema que ha cercenado las libertades y los ha sumido en la miseria. Ocupar la nación no es tan simple. Trump tiene que calcularlo muy bien.

