El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) ha advertido que el modelo económico vigente en República Dominicana es ya insostenible por lo que debe modificarse.
Aunque el ingeniero Lisandro Macarrulla se refiere indistintamente a modelo económico y modelo de desarrollo, no ha quedado claro si el líder empresarial aboga por cambios en las estructuras productivas o en el ensamblaje jurídico político.
Tiene razón el presidente del Conep al señalar que a pesar del sostenido crecimiento de la economía, el país es aún un conglomerado excluyente.
En cartillas sobre ciencias económicas y sociales se asocia el crecimiento económico con el Producto Interno Bruto y al desarrollo social con la mejor distribución de las riquezas generadas por la nación.
Lo que se dice es que el modelo económico sustentado en turismo, remesas, comunicaciones y servicios financieros, ha generado crecimiento de la economía, pero no justicia social o distributiva.
¿Por qué cambiar un modelo económico que se admite que genera riqueza o crecimiento?
Posiblemente lo que se requiera sea una modificación del ensamblaje jurídico político que obligue al Estado a promover políticas de inserción social.
¿Cuál sería el modelo económico que garantice calidad en la distribución del ingreso? El ingeniero Macarrulla apuesta por uno que privilegie el empleo en vez de asistencialismo.
No se precisa, sin embargo, las características de ese modo de producción, forma ni tiempo en que se realizaría el crossover hacia ese estadio de justicia social.
Lo que se sabe es que el empresariado demanda mayor protección y asistencia de lo que hoy recibe del Estado para poder garantizar más empleos.
Tal parece que lo que se pretende cambiar es un modelo basado en asistencialismo a excluyentes por otro que acentúe privilegios a las minorías.

