Cuba, hoy

En su delirio político Trump, a quien el pueblo boricua ha deseado salud enviándole una caja del mismo papel toalla que le lanzó cuando visitó la isla pos Huracán María; ahora prohibió que los turistas norteamericanos se hospeden en hoteles cubanos.

Dudo que también tenga el control para impedir que se hospeden en casa de amigos, o en viviendas para alquilar.

Así, este presidente, empeñado en destruir a Cuba, Venezuela y ni hablar de México, con un muro que cuesta todo el dinero que podría estarse gastando en la prevención del COVID, no entiende que Cuba dejó hace tiempo de ser una Antilla Mayor para convertirse en un acto de resistencia a la arbitrariedad política de su gobierno en todas partes del mundo.

Este 6 de octubre, “Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado”, en el Cementerio San Cristóbal, el más bello de América, Cuba honró la memoria de 3,400 muertos, y 2,199 incapacitados, por las acciones terroristas de mercenarios financiados por USA.

Empero, las víctimas principales en Cuba no son las del terrorismo, son las de la cotidianidad. La gente de a pie que está pasando hambre porque Cuba no puede desarrollar su agricultura (ni repuestos para maquinarias, ni abono, ni insumos); su industria (ibídem); su comercio exterior.

Con las limitaciones que ha impuesto el bloqueo, real no demagogia, en un lento genocidio de la población civil que está orientado a provocar que la gente se rebele contra su gobierno.

Solo que cuando la preocupación básica es sobrevivir, la acción política, de izquierda o derecha, no progresa, algo que aun no entienden los “genios” de la policía norteamericana, ni los demagogos como ese mentiroso medular y manipulador que es Marco Rubio, quien se construyó una historia de heroísmo anti-castrista sin calcular el calendario, pues ni siquiera había nacido.

Un elemento con el que no cuentan los Trump es la solidaridad mundial con Cuba, esa que motiva a todos y todas los que tenemos amistades allá, a enviar dinero, ropa, medicinas, esperanza.

Porque Cuba, Sr. Trump, es algo más que una acción propagandística; una obsesión como la que usted tiene contra los Obama; un resabio racista de la ultraderecha que le apoya; o una acción “evangélica” de taimados hipócritas como Pence (por cierto que le prefiero mil veces a usted que a esa caricaturesca versión de Johnny Carson).

En Cuba, las denominaciones evangélicas que realmente practican el Evangelio, rompen el bloqueo a diario, con caravanas con que paliar la vieja práctica de la Inquisición: “O crees en mi versión de Dios o te mato”.

En Cuba se practica ese mandamiento divino que no pierde vigencia: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

¡Salud!

Por: Chiqui Vicioso

luisavicioso21@gmail.com