El obispo de Higüey, monseñor Jesús Castro Marte, llamó al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) a reconsiderar la normativa que limita a dos años la renovación de la licencia de conducir a las personas de 65 años en adelante.
Castro Marte se sumó de esa forma al recurso de amparo incoado por un grupo de periodistas, a través del abogado Alberto Tavárez, en el que reclaman la declaratoria de inconstitucionalidad de la medida.
“Es necesario reconsiderar la normativa que limita a solo dos años la validez de la licencia de conducir para aquellos mayores de 65 años. Nuestros adultos mayores merecen ser tratados con dignidad y en función de sus verdaderas capacidades, no solo de su edad. Hay hombres y mujeres de más de 65 años que se encuentran en excelentes condiciones físicas y mentales, incluso en mejores estados que muchos jóvenes. Para eso se realizan evaluaciones médicas y psicológicas al momento de renovar la licencia”, escribió el prelado católico en su cuenta de X.
Además de Castro Marte, el juez del Tribunal Constitucional, Alejandro Vargas, acusó al INTRANT de “barrer la dignidad de los envejecientes”, con el mantenimiento de la resolución que limita a dos años la renovación de la licencia de conducir de las personas que sobrepasan los 65 años de edad.
La posición del magistrado Vargas va en consonancia con la de un grupo de periodistas de El Nacional, que hace poco interpuso un recurso de amparo, a través del abogado Alberto Tavárez, solicitando la declaratoria de inconstitucionalidad de dicha resolución. El conocimiento del citado recurso está fijado para el 18 de este mes, en el Tribunal Superior Administrativo (TSA).
Esta imagen, generada con inteligencia artificial, fue utilizada por el juez Alejandro Vargas para ilustrar la publicación que compartió en su cuenta de X.
Alejandro Vargas colgó en su cuenta de X una publicación con una ilustración donde aparece el director del INTRANT, Mateo Morrison, barriendo una licencia de un envejeciente. La publicación la tituló: “Barriendo la dignidad de los envejecientes”.
A continuación escribió: “El viernes acudí a una oficina del INTRANT a renovar mi licencia de conducir. Ordinariamente, la renovación es por cuatro años, pero en esta ocasión me dijeron que en mi caso solo podía ser por dos, en vista de que ya cumplí más de 65 años y que después de esa edad comienzan los achaques de salud que ponen en peligro el tránsito vehicular”.
Continuó diciendo: “No sentí ningún enojo, aunque me frustró saber que en nuestro Estado Social y Democrático de Derecho no todos somos iguales ante la ley, como lo señala el artículo 39 de la Constitución, que, entre otras razones, prohíbe la discriminación por motivo de edad o, como de forma reiterada ha sostenido el Tribunal Constitucional, el Estado no solo debe abstenerse de discriminar por edad, sino que tiene un deber positivo de protección reforzada hacia las personas mayores”.
Prosiguió diciendo: “La edad no debe operar, por sí sola, como una presunción administrativa de incapacidad. Cuando se discrimina por la edad, se barre la dignidad de los envejecientes”.
“Barriendo la dignidad de los envejecientes”.
“El viernes acudí a una oficina del Intrant a renovar mi licencia de conducir. Ordinariamente, la renovación es por cuatro años, pero en esta ocasión me dijeron que en mi caso solo podía ser por dos, en vista de que ya cumplí más de 65 años y…”.

