Editorial

Cumbre Punta Cana

Cumbre Punta Cana

Delegados de 54 países  inician hoy en Punta Cana la Cumbre Mundial por el Futuro de Haití, convocada por  el Gobierno dominicano, para conocer el estado de desembolso de  más de cinco mil millones de dólares prometidos por la comunidad internacional para afrontar la catástrofe del terremoto  que el 12 de enero asoló a esa nación con saldo de  casi 300 mil muertos y un millón de damnificados.

El presidente Leonel Fernández ha resaltado la importancia  de ese encuentro porque durante la jornada se identificarán los proyectos dirigidos a la recuperación de Haití, así como los compromisos a largo plazo que  asumirán los países para impulsar su desarrollo y la sostenibilidad.

Por el alcance de la agenda y la urgencia en asistencia y cooperación que requiere el vecino del oeste, la Cumbre de Punta Cana se erige como  el cónclave definitorio del futuro haitiano, que intenta reverdecer una expresa voluntad política de la comunidad internacional en peligro de disiparse.

Hay más de mil y una razones para  entender y respaldar los esfuerzos que encamina el Gobierno para comprometer a naciones y organismos internacionales en  el retardado proceso de reconstrucción de Haití y en  ayudar a ese conglomerado a salir del  aislamiento y de la pobreza histórica.

Dos meses después del terremoto, una cumbre celebrada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, recolectó compromisos por cinco mil 300 millones de dólares para la recuperación  de la devastada sociedad haitiana, pero el flujo de desembolso ha sido lento o inexistente, por lo que todavía más de un millón de damnificados deambulan por las ruinas de Puerto Príncipe sin techo ni pan.

El crecimiento de la economía dominicana y consolidación de su gobernabilidad están atados como palanca o retranca  a la posibilidad de que  Haití logre  superar su tragedia y despegar al desarrollo o  ante  el no deseable escenario de que  el mundo persista   ser indiferente ante  el drama agravado.

Sin que figure en la orden del día, puede decirse que al abordar  formas de  cooperación   para impulsar la recuperación de Haití y conjurar su pobreza extrema, la Cumbre de Punta Cana  tratará  de manera indirecta  sobre migración, salubridad, educación, empleo y otros temas que  afectan hoy las relaciones  con sus vecinos dominicanos.

Un Haití  devastado no espera más por la   asistencia internacional que urge y merece, por lo que la Cumbre de Punta Cana está compelida a pasar de la promesa a los hechos para que los recursos fluyan  a lo que es hoy un valle de lágrimas.

El Nacional

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