DE SALUD Y OTRAS COSAS



Que nadie me toque

esos papeles…
Conozco el caso de uno de mis pacientes que guardaba celosamente objetos, documentos y artículos. Tenía en vilo a la familia.

Los periódicos de varios años los colocaba debajo de su cama y cuando el espacio resultó inadecuado decidió subir la cama en cuatro block para seguir la colección…

¿En qué consiste el Trastorno por Acumulación?
Bajo el epígrafe 300.3 (F 42) la clasificación de los trastornos mentales ( DSM-5), que utiliza la Asociación de Psiquiatras de los Estados Unidos (APA), incluye esta conducta, que para calificarla debe reunir varias de las siguientes condiciones:

1.- Dificultad permanente de deshacerse o renunciar a las posesiones, independiente de su valor real.

2.- Congestionan y abarrotan las zonas habitables del hogar.
Crean dificultad en el entorno con los empleados de la limpieza y con los demás que entienden como perturbadoras la “acumulación de tantos corotos”.

3.- Este ser humano se siente muy mal cuando debe deshacerse de objetos o “ si alguien le pone la mano a sus cosas”.

4.- La acumulación de cosas y el celo con que los cuida determina malestar en el sujeto clínicamente medible.

5.- El afectado no tiene alteración cerebral u orgánica demostrable al examen médico.

Hay que notar que la persona sigue adquiriendo y almacenando cosas a pesar de las críticas de los que le rodean.

Es variable, si por autocrítica o introspección, el sujeto tiene conciencia crítica de su comportamiento.

Lo preocupante es que el portador (a) de esta preferencia puede llegar al delirio y a raras creencias con relación a los objetos que almacena. “Por favor no me toque eso que tiene sus poderes”..
Los coleccionistas específicos (gorras, estatuillas, muestras de bebidas etc.) no entran en esta categoría.

Para ser portador de esta condición hay que poseer rasgos de ordenalidad, rigor sistemático para acumular y celo especial por sus objetos..” “Les he dicho a los muchachos que no le pongan la mano a la caterva de cosas que su padre vive acumulando, para que me eviten problemas” –decía una jefa de hogar-, resignada aceptando el hábito invencible de su esposo.

Difícilmente un acumulador intercambie o venda sus reliquias. Yo colecciono gorras o cachuchas que adquiero en los países que visito.
Parece que en los países industrializados se ha estudiado esta condición en personas que no son precisamente pacientes psiquiátricos. Digo esto pues los espacios habitacionales son reducidos en esas capitales.

Esas tendencias al parecer inician en la adolescencia: “Ese hijo mío desde jovencito era el que más postalitas y más paquitos tenía en el barrio”…

Hipotetizo que hay que profundizar este comportamiento pues en el inconsciente “el hecho de tener cosas que nadie tiene en esa cantidad y variedad”, puede significar una de dos: signo de poder o compensación a una baja autoestima.

Guardar, cuidar, limpiar, ordenar nuestras cosas es un excelente hábito de educación doméstica, pero, de ahí a convertirse en una obsesión incómoda para este ser humano y para su entorno, constituye un problema de convivencia y de irrespeto al espacio del otro.

Adultos mayores que viven solos son proclives a esta tendencia. ¿Para sentirse acompañados?
Por suerte en tiempo de escasez hay poco para consumir y acumular, mucho menos para desperdiciar..