Walter Raleigh, marino, escritor, político y corsario-que no debe confundirse con pirata- tuvo el honor de formar los Clubes Culturales como centro de debates para impactar la sociedad del siglo 16.
La efervescente Revolución Francesa vio nacer el Club de los Jacobinos, cuyas figuras como Georges Danton, Paul Marat y Maximilien Robespierre-llamado el incorruptible-, lucharon a favor de la Soberanía Popular y la igualdad social. Francia se llenó de clubes culturales por doquier.
A nuestro Juan Pablo Duarte le cupo el honor de formar sociedades como la Trinitaria, Filantrópica y Dramática en busca de la libertad.
Fue el primer deportista dominicano, a través de la Esgrima, disciplina que enseñó a sus discípulos como medio de defensa contra los invasores haitianos.
En plena Guerra Fría, en las décadas de los 60 y 70, surgieron nuestros clubes deportivos y culturales con ideas revolucionarias y apegados a los principios duartianos. Haciendo uso del arte y la cultura, esos combativos clubes resistieron toda la represión del gobierno del doctor Balaguer.
Dos hechos permanecen en la memoria colectiva de los dominicanos agradecidos: “La masacre de los 5 dirigentes del Club Héctor J. Díaz, ocurrida un 9 de octubre, y el ataque perpetrado por la ‘’Banda Colorá” contra el Club Mauricio Báez, incendiando sus instalaciones en el año de 1971.
Fue una época de un patriotismo efervescente, donde nuestros dirigentes deportivos y culturales, nunca dejaron caer los principios morales de nuestro padre de la patria: Juan Pablo Duarte.
Hoy en día, somos testigos presenciales del deterioro del Movimiento Deportivo Nacional. Las instituciones que están llamadas a servir de ejemplo, como el Comité Olímpico Dominicano y algunas federaciones deportivas nacionales, han pisoteado vergonzosamente la lucha de cientos de dirigentes que dieron los mejores años de sus vidas en aras de un movimiento deportivo, apegado a Juan Pablo Duarte y a los más bellos ideales de libertad.
Todo no se ha perdido. Todavía hay patria. Duarte se resiste a morir, como ejemplo y guía espiritual de los dominicanos.
Hace algunos días, tomé fotos y grabé para la historia, una marcha en Villa Juana de cientos y cientos de niños y adolescentes del Club Mauricio Báez, sus escuelas y su fundación.
Todos esos estudiantes y atletas, vestidos de los colores patrios, portando banderas y cantándole a patria, me hicieron seriamente pensar que todavía hay patria.
Gratitud eterna a todos los profesores mauricianos, a don Leo Corporán, líder histórico y padre de los clubes deportivos y culturales, César Heredia, presidente de la Fundación Mauricio Báez y a José-Boyón-Domínguez, presidente de la legendaria entidad deportiva y cultural.

