El ministro de Educación ha optado por suspender el desayuno escolar por lo que resta del actual periodo lectivo para someterlo a una rigurosa evaluación. La intoxicación de 13 estudiantes en un plantel de Chacuey Abajo, Cotuí, ha precipitado una decisión que, aunque pueda verse como tardía, no deja de ser importante.
Al margen de los conflictos por el suministro de la leche, un producto que suele citarse como la principal causa de las múltiples intoxicaciones, el loable programa amerita de una revisión exhaustiva, que debe realizarse periódicamente, tanto para proteger la salud de los estudiantes como para que cumpla su cometido como soporte nutricional.
Al suspender el programa por los días que restan del año escolar el ministro Melanio Paredes no ha descartado la posibilidad de una conjura, y de ahí que se proponga apelar a los organismos de inteligencia para determinar las causas de las intoxicaciones en diferentes escuelas. Ningún factor puede obviarse, sobre todo estando de por medio la salud de millares de niños, pero hay que confiar en que la pesquisa será para establecer responsabilidades, sin exclusión alguna.
Sólo la necesidad explica que los beneficiarios no estén traumatizados con un desayuno que de un tiempo a esta parte ha causado tantas indigestiones, algo que para el ministro de Educación se torna altamente sospechoso. Si bien ha alcanzado dimensiones preocupantes, los estudiantes ni los padres están en condiciones de elegir, sino de encomendarse a las buenas de Dios.
El asunto es delicado, pero el ministro de Educación está claro en que no quiere más problemas. Prefiere dijo- que los niños se desnutran en los días que restan del año escolar antes que mueran por una intoxicación. A ese nivel ha llegado un problema al que en principio no se le concedía mayor importancia.
Podría ser tarde, pero es dable reconocer que las autoridades no se han quedado con los brazos cruzados en torno a los problemas que, por más sospechosos que resulten, ha generado el programa de alimentación escolar. Es saludable que se contemple no sólo una investigación, sino una eventual depuración de los suplidores e incluso otra modalidad, de ser necesario, en su aplicación. Lo ideal sería que, además de la merienda, se enfrenten otros pormenores que inciden en la enseñanza, entre los que figuran los libros y la matriculación para que la labor sea más completa.

