Al presidente Leonel Fernández se le atribuye declarar ante la prensa española que para poder enfrentar al narcotráfico, violencia y crimen organizado que amenazan a la región se requiere de la cooperación de Estados Unidos y Europa.
Tras afirmar que nos sentimos desbordados por esos flagelos, el mandatario reveló que ha reclamado del presidente Barack Obama mayor ayuda para República Dominicana y Haití en la lucha contra el narco.
Tiene razón el Presidente al señalar que el auge del narco y crímenes conexos desbordan la capacidad de gobiernos de Centroamérica y el Caribe, donde también hay que admitir que impunidad y complicidad sirven de estímulo a su irrefrenable expansión.
La verdad es que la cooperación de Washington en la lucha contra el narcotráfico en la región no ha llenado expectativas de sociedades cuyos territorios son usados como almacenes y vías para la exportación de toneladas de drogas a Estados Unidos y Europa.
El Plan Colombia, que incluyó una gran dotación de recursos para combatir el narco en Sudamérica, generó un desplazamiento del tráfico de drogas hacia México y el Caribe que, como dijo el presidente Fernández, no ha podido ser conjurado por otra iniciativa estadounidense denominada Plan Mérida.
Estados Unidos y Europa representan los principales mercados de consumo de drogas, por lo que es justo y oportuno el reclamo presidencial para que Washington y la Unión Europea apliquen medidas internas más drásticas en procura de reducir la demanda.
Es claro que el Gobierno dominicano está en obligación de mantener una lucha frontal contra el narcotráfico, cuyo auge y expansión trastorna la seguridad pública, el nervio social y el ensamblaje económico de la nación.
Aunque en sus declaraciones a la prensa madrileña, el presidente Fernández advirtió que su Gobierno no renunciará a la idea de aniquilar todo lo que tiene que ver con el narcotráfico, es obvio que esa lucha se libraría contra molinos de viento a menos que Estados Unidos ofrezca auténtica cooperación.
El narcotráfico -como ha dicho el Presidente- ha desbordado a la región del Caribe, por lo que por enésima vez se reclama que Estados Unidos cumpla con su parte.

