Editorial

Desorden y negligencia

Desorden y negligencia

Al menos ocho  reclusos definidos como peligrosos escaparon  en la madrugada de ayer de una mentada celda de castigo de la cárcel modelo de Najayo, un incidente más que consolida el criterio de que el sistema carcelario está todavía infectado del desorden y  negligencia.

Los reos se fugaron después de  romper  con seguetas las verjas de  una pequeña celda donde habían sido transferidos como castigo por promover pleitos y otro tipo de  indisciplina, sin que se  entienda cómo lograron introducir  instrumentos cortantes a un lugar que se define como de alta seguridad.

Una vez fuera de la celda los intrépidos  reclusos lograron  evadir  dos puestos de control e internarse por  zonas boscosas próximas al penal, otro ejemplo de  desidia de autoridades  a las que  internos que se escapan de  una cárcel les cruzan por propia narices sin ser detenidos.

Se conoce más de un caso de reclusos que asesinan a otros prevalidos de  cuchillos o punzones que no son detectados al momento de las requisas o que  asesinan por  encargo, como ocurrió con el reo conocido como Alex El Pelotero, muerto a puñaladas por otro interno que se dice fue contratado por  gente  vinculada al fugitivo José David Figueroa Agosto.

Se admite que  el sistema penitenciario nacional  ha  registrado algún tipo de avance desde cuando las cárceles  eran  sólo cementerios de gentes vivas, pero hay que advertir sobre un preocupante retroceso  que se expresa en  el incremento de la inseguridad y vulnerabilidad de los  canales de seguridad interna.

No se entiende por qué  en las cárceles aun se  trafica con drogas, armas y documentos jurídicos, o por qué prevalecen celdas de castigo con inquilinos permanentes y palacetes que se rentan como polos turísticos.

Se critica el hecho  de que ante la fuga  de un grupo de  presos considerados peligrosos, el  director general de Prisiones  escogiera la evasión como respuesta a las gestiones de la prensa para que explicara tan preocupante suceso. La excusa ofrecida por el general ® Manuel de Jesús Pérez Sánchez, de que  estaba  participando en un cursillo, no es válida frente a un hecho tan grave.

A pesar del innegable avance en el sistema carcelario, en las prisiones nacionales operan el sicariato, negocio inmobiliario, fugas de reos por negligencia de autoridades,  custodias que abandonan  reclusos en salas de audiencias, se trafica con drogas y armas, entre otras muchas barbaridades.

El Nacional

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