Editorial

Diablura mayor

Diablura mayor

Al denunciar que es mantenida  encerrada en una celda de castigo de la cárcel Najayo-Mujeres, sin poder tomar sol ni acceder a ningún tipo de actividades recreativas o educativas, la reclusa  Sobeida Félix Morel ha elevado un recurso de amparo ante un tribunal de San Cristóbal en procura de que un juez ordene que le restituyan sus derechos.

Esa prevenida lleva más de diez días bajo encierro sumario en una posible acción de retaliación, quien sabe por cuál motivo, que desdice del muy publicitado nuevo sistema carcelario, del cual esa prisión es supuestamente uno de sus principales modelos.

¿Cuál sería el gravísimo acto de indisciplina o violencia desenfrenada en que incurrió esa justiciable dentro de la prisión para merecer tan prolongado castigo?

¿Acaso  los alcaides, custodias o prebostes de nueva cuña tienen derecho o autoridad para encerrar a una mujer por tiempo indefinido en una mentada celda de castigo?

Como el director de la Escuela Nacional Ptenitenciaria y las autoridades de la cárcel de Najayo-Mujeres han anunciado que Sobeida, por tratarse de una reclusa de alto riesgo, será matenida aislada por su propia seguridad, compete a los tribunales tomar una decisión ante el evidente abuso de poder.

El Juzgado de Trabajo de San Cristóbal está compelido a acoger el recurso de amparo interpuesto por  la señora Félix Morel y ordenar por sentencia que le  sean restituidos sus derechos.

 Así no

¿Qué le cuesta al ministro de Salud, admitir que   el aumento de  15 por ciento en los salarios de médicos y personal paramédico ha sufrido un retraso?

¿Por qué el doctor Bautista Rojas Gómez  afirma que  ese incremento salarial ya fue hecho efectivo en el pago  correspondiente al mes de agosto, si tal cosa no ha sucedido? La seriedad de ese funcionario ha quedado en entredicho porque en los hospitales públicos hasta ayer nadie había cobrado nada, a pesar del rimbombante anuncio de que el aumento había sido aplicado a los sueldos de esos servidores.

El Nacional

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