Editorial

Digno y razonable

Digno y razonable

La decisión de las centrales  sindicales de no  retornar  al diálogo por un aumento salarial y la actitud del sector patronal de mantener  una oferta de incremento  en el salario mínimo cercano a lo irrisorio, dañan aún más  el precario clima laboral y retrasan el cumplimiento de un urgente y legítimo reclamo de mejoría en los ingresos de trabajadores y empleados.

Los sindicatos prefieren canalizar su pedido por vía del Congreso Nacional donde  exigirán que se apruebe una ley de incremento general de salarios que satisfaga sus expectativas, un camino errado porque el nivel salarial debe reflejar factores económicos particulares relacionados con el tipo de unidad productiva.

El Comité Nacional de Salarios es  el escenario y el instrumento jurídico idóneo para discutir tarifas mínimas, conforme  a la naturaleza del sector  empleador, sea industrial, agrícola, comercial o de servicio y aun por el tamaño  de las empresas, por lo que lo aconsejable sería que  patronos y trabajadores reanuden diálogo en esa instancia.

Se entiende que  un acuerdo sobre salario mínimo  ha de servir  de referencia  para promover un incremento general de sueldos en el sector privado, que  aunque no llene las expectativas  del sector laboral,  cumpla al menos el cometido de  cubrir la tasa acumulada de inflación.

El sector patronal debería estimular el retorno de las centrales sindicales a la mesa laboral a través de una  nueva y más razonable propuesta de incremento  de salario mínimo, pues  la ofrecida de poco más de un once por ciento desalienta al más optimista de los comensales.

La propuesta de los sindicatos de un 30 por ciento luce inaplicable a menos que  se desee correr  el riesgo de que se produzcan  despidos masivos, especialmente en  los ámbitos de la mediana y pequeña empresas.

Patronos y trabajadores  tienen la obligación de  preservar un adecuado  ambiente laboral que  sirva de  dinamo al deseado crecimiento y expansión de las actividades productivas y a la mejoría de la calidad de vida de  quienes  venden su fuerza de trabajo o habilidades a cambio de un salario.

Sin  extremismos ni excesos, los representantes patronales y  sindicales están compelidos a retornar a la mesa del diálogo bajo el  arbitrio del Ministerio de Trabajo y procurar cuanto antes un acuerdo sobre aumento salarial digno y razonable.

El Nacional

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