Con la muerte de don Alejandro Grullón, fundador y presidente ad vitam del Banco Popular Dominicano, acaecida ayer, la sociedad pierde a un símbolo del sistema bancario nacional, empresario visionario que hace 57 años, junto a otros emprendedores impulsó lo que sería la primera y más grande institución financiera de capital privado.
Don Alejandro fue promotor de la Asociación por el Desarrollo de Santiago (Apedi), colectivo empresarial y profesional desde donde afloraron iniciativas como la fundación de la Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM), Instituto Superior de Agricultura (ISA) y del propio Banco Popular, entre otras instituciones.
Fue también fundador de la Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos para la Vivienda y de la Compañía Financiera para el Desarrollo. Uno de sus últimos emprendimientos fue el de desempeñar la presidencia de la Fundación Popular, entidad sin fines de lucro, diseñada para incidir sobre el trazado de políticas de sostenibilidad económica, social y medioambiental.
Durante 25 años ocupó la presidencia del Banco Popular y por más de cuatro lustros, la titularidad del Consejo de Directores del Grupo Popular, por lo que puede decirse que don Alejandro ha sido el banquero más influyente del país después de la caída de la tiranía.
En casi todos los grandes proyectos de desarrollo de infraestructura, turismo, industria, comercio, agropecuaria, medioambiental y exportaciones ha estado presente la mano solidaria de un banquero que procuró asociar el financiamiento al progreso armónico de la nación.
Empresario influyente, jovial, de buen trato, estuvo siempre disponible para la promoción de diálogo y consenso en momentos de crispación política o de crisis económica y social, lo que llevó a partidos y sectores sociales a proponer su nombre para encabezar boletas electorales, lo que siempre declinó.
En camino a su retiro laboral, don Alejandro recibió en 2014 los títulos honorarios de Consejero Emérito y Presidente Ad Vitam del Grupo Popular y del Banco Popular, galardones con los que concluyó una carrera fructífera, exitosa y ejemplar como banquero, empresario y hombre público a quien la República tendrá siempre deuda de gratitud.
El Nacional se une a la congoja colectiva por el fallecimiento de don Alejandro Grullón, a quien por su trayectoria se le inscribe su nombre en la historia nacional como un dominicano ejemplar. Sinceras condolencias van dirigidas a su esposa Melba Grullón, a sus hijos y demás familiares.

