Este miércoles 25, aniversario del nacimiento del patricio Ramón Mella, asistí a una conferencia dictada por el historiador José G. Guerrero, director del Museo Nacional de Historia y Geografía, asistido del joven Edwin Peña, un historiador en ciernes. La novedad de la disertación se resume en esta afirmación: “Mella disparó su trabuco en la plaza del matadero, no en la Puerta de la Misericordia”.
A continuación, cito fragmentos de la conferencia:
El matadero, cercano al fuerte San Gil, a la costa y a la playa del Tripero, tenía una plaza al norte que llegaba hasta la actual calle José Gabriel García y era abastecido por un corral que llegaba hasta la calle Santomé y por ganado que entraba por la Puerta Grande también llamada del Matadero y de la Misericordia, la cual está más al norte de la muralla, en la esquina de la actual calle Arzobispo Portes.
Como en el lugar también se ejecutaban condenados a muerte, en el siglo XVIII la calle de la Puerta Grande (la Palo Hincado) era conocida como calle de los Ahorcados.
Te puede interesar: ¿Representan los restos de Enriquillo una oportunidad para el turismo cultural?
El nombre Misericordia de la plaza del Matadero, de la Puerta Grande y del barrio homónimo surgió el 11 de mayo de 1842 cuando después de un terremoto se llevó el Santo Sacramento de la catedral a una ermita o iglesia llamada de la Misericordia.
La Puerta Grande o de la Misericordia no tenía una plaza propia y la existente era la Plaza del Matadero, también llamada de San Gil y de En resumen, la tradición fijó el trabucazo de Mella en la Puerta de la Misericordia después que la plaza y la ermita de la Misericordia desaparecieron, se pobló el barrio de Ciudad Nueva y se abrió la Puerta Gande. Actualmente casi todos los historiadores afirman erróneamente que la reunión de patriotas y el trabucazo se hicieron en la Puerta de la Misericordia.
Definitivamente, Mella disparó su arma en la hoy desaparecida Plaza detrás del Matadero, en donde hoy están las plazas de Carlos Gardel y del coronel Lora Fernández, y sólo a partir del siglo XX, cuando todos los vestigios físicos y humanos de la noche del 27 de febrero desaparecieron, se viene afirmando erróneamente que el trabucazo de Mella sucedió en la Puerta de la Misericordia.
Este error repetido hasta la saciedad en libros de texto, escuelas y universidades del país demuestra que la historia dominicana se ha escrito en base a tradiciones erróneas que la historiografía no revisa ni corrige.
Es tiempo de rescatar el lugar exacto del trabucazo de Mella -la plaza del Matadero, no la Puerta de la Misericordia- y enmendar la Historia errónea que ha sido escrita y repetida.

