Editorial: Digan lo que vieron

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Una misión de alto nivel de Naciones Unidas (ONU), encabezada por el subsecretario Miroslav Jenca recorrió la frontera con Haití para verificar su situación, y pudo comprobar que en esa franja limítrofe se promueve convivencia, gobernanza y se aplica un moderado programa de control migratorio.

En los días de virulenta campaña de descrédito contra el gentilicio nacional, presentado a nivel internacional como racista y xenófobo, se llegó a propagar la especie de que en la frontera operaban campos de concentración de haitianos subyugados por el Estado dominicano.

Los comisionados de la ONU, acompañados por altos mandos militares y personal de la Cancillería, inspeccionaron el funcionamiento de los mercados binacionales, como el de Dajabon, donde mercaderes de ambos países venden y compran productos amparados en la ley de la oferta y la demanda, sin ningún otro tipo de restricción.

La frontera domínico haitiana debe figurar entre las más pacíficas y armoniosas del mundo, a pesar de que Haití se asienta sobre una gran fogata de miseria y desesperanza que le confiere la penosa condición de Estado fallido, lo que a su vez ocasiona una gran presión migratoria hacia República Dominicana.

En su recorrido a lo largo de los 390 kilómetros de frontera, la misión de la ONU tuvo la oportunidad de visitar la zona franca Codevi, promovida por empresarios dominicanos en la comunidad haitiana de Juana Méndez, que genera miles de puestos de empleos.

Tan grave es la situación de inestabilidad política y social en Haití que la ONU planea enviar aviones para que lancen alimentos sobre comunidades marginadas en procura de mitigar o evitar hambrunas que no pueden ser afrontadas desde el mismo territorio haitiano.

Las autoridades dominicanas afirman que han hecho lo posible para ejercer un adecuado control migratorio en tan vasta frontera terrestre, sin que se denuncien casos de violaciones a derechos humanos, lo que seguramente han podido comprobar los integrantes de la ONU que recorrieron esa zona sin usar equipos protectores de guerra.

Se ruega encarecidamente a los funcionarios participantes en tan aleccionadora experiencia que pregonen en el seno de la ONU y en todas partes lo que vieron o palparon en la frontera domínico haitiana, muy diferente a las mentiras que todavía se propagan en diversos foros mundiales sobre actitudes racistas o xenófobas contra Haití y los haitianos.