En medio de generalizada improvisación y carencia de voluntad para el consenso, el municipio de Santiago presenta mañana a la sociedad dominicana su Plan 2020, un vasto programa de planificación del desarrollo para la próxima década que involucra a todos los sectores de esa progresista comunidad.
El Consejo para el Desarrollo Estratégico de la Ciudad y el Municipio de Santiago (CDES) ha elaborado un programa de ejecución de obras y proyectos que abarca las más diversas necesidades de la municipalidad proyectadas para el segundo decenio del siglo XXI, en cuyo diseño han participado unas 245 organizaciones.
Ese documento no sólo representa el espíritu laborioso y plural que por más de cincuenta años ha consolidado la Ciudad Corazón, sino también el más valioso y trascendente ejemplo de lo que se puede hacer en términos colectivos cuando la politiquería y el sectarismo están ausentes.
En el diseño de esa vasto plan desarrollista están insertas la colaboración del gran empresariado, organizaciones sociales, micro, pequeños y medianos empresarios, universidades, congresistas y otras instituciones de la sociedad civil, lo que imprime el carácter plural y la unificación de voluntades en base a un concepto novedoso de progreso integral.
El Plan Estratégico de Desarrollo que Santiago presentará a la nación consta de 13 investigaciones originales, que conllevaron a más de cinco mil horas de trabajo para poder levantar el diagnóstico objetivo de necesidades para el próximo decenio.
En la elaboración de ese documento se tomaron en cuenta cinco objetivos estratégicos, 92 indicadores relacionados con calidad y cantidad, así como un análisis de las fortalezas y debilidades e incluso del escenario que se presentaría en caso de que no se cumplan los objetivos requeridos.
A pesar de que la Constitución de la República ordena al Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo elaborar con el concurso de toda la sociedad un plan de desarrollo a largo plazo, ese proyecto no ha tenido eco debido en diversos sectores enfermos de intolerancia e indiferencia, por lo que el ejemplo de Santiago adquiere hoy ribetes de ejemplo trascendente.
La sociedad toda debería asimilar la experiencia de la municipalidad santiaguera que por más de medio siglo ha sabido halar la cuerda del progreso en una misma dirección, y planificar su desarrollo con planes a largo plazo como el que presentará mañana el Consejo para el Desarrollo Estratégico del primer Santiago de América.
