El baquiní y la poesía dominicana



Por más que lo pretenda no lo podría conseguir, es decir, llamarme a mí mismo un conocedor a profundidad de la poesía dominicana, en caso de que quiera inflarme de ello. Conocer es estudiar. Escribir buena poesía, otra.

¿Qué es conocer la poesía dominicana? ¿Leerla? ¿Adónde va dirigida la poesía cuando se las lee? ¿A nuestra condición humana? ¿Al lado más claro de nuestro Ser? Lo que la poesía quiere dejarle dicho a nuestro “entendimiento, sensibilidad” o pasado remoto, que puede ser un instante. ¿Significa que realmente nos comunicamos con lo que ella dice, si es que dice algo? La poesía es comienzo y final de todo goce que proporciona cualquier arte, del que la poesía juega un papel fundamental, es parte visceral, que está en la palabra de la tribu, en el color, en el paisaje, en la sombra que refleja al espejo, en cualquier otro gesto de creación humana o de la naturaleza.

La poesía de los Sorprendidos nos infló. Se tomó demasiado en serio, que no estaba mal, faltaba conseguirlo, en obra más representativas que las que se escribieron, sin conseguirlo del todo a nivel de individualidad, sin dejar de reconocer sus aportes como grupo. ¿Es que ese “inflamiento” es causa y efecto de todo hecho de creación literaria, pero en poesía se hace más presente por ser el poema una propuesta inextensa, inacabada?.

¿En qué consiste ese “inflamiento” al que aludo atrevidamente de la poesía dominicana? ¿Es que cada país piensa lo mismo de sí mismo, en un momento determinado, demostrándolo o no en base a sus individuales? Como que estoy desenvolviéndome entre demasiadas interrogantes sin demostrar nada, ¿lo mismo le pasa o le pasó a la poesía dominicana, con cada individualidad, no todos, se creyó lo mejor y los años pasaron y no hay ni un libro fundamental y solo uno que otro poema? Cosa que los poetas conseguían en el cuerpo, pero no en la página.

El movimiento Sorprendido fue el “Rey” de esa actitud de arrogancia de creer, por el hecho de su lema (Poesía con el hombre Universal) ya estaban incorporados a la gran poesía latinoamericana, de sus mejores obras en los breves años de su duración.

Otros movimientos como el Vendrinismo, Postumismo su actitud era menos inflada, quizás por lo minoritario de sus componentes. Los belicosos, a su manera, eran los Sorprendidos, paralelos a ellos, los Independientes del 40, individualmente superiores a cualquiera de los Sorprendidos.

Los Independientes del 40 fueron los que consiguieron los poemas más emblemáticos y representativos de la poesía dominicana. Hernández Franco, Manuel del Cabral, Pedro Mir, entre otros. De tú a tú los Independientes escribieron poemas superiores a los Sorprendidos, exceptuando a Gatón Arce con Vlia y un par de poemas de Mieses Burgos.

La Generación del 48 dio un salto a las ínfulas de los Sorprendidos al igual que los de Postguerra, volviendo ese inflarse a retomarse por los de la Generación de los 80 y los jóvenes posteriores.

De ahí la admiración de una gran parte de éstos (los 80) por los Sorprendidos, (y los jóvenes poetas posteriores, ¿admiran los 80 como estos últimos admiraron a los Sorprendidos, en la voz que más seduce de ese grupo, Franklin Mieses Burgos?), que entendía el poema como explosión interior.

¿Qué es lo que llamó o llama a la atención de aquellos jóvenes y no tan jóvenes de los 80 de los Sorprendidos? A los 80 les llamó la atención la Disciplina, de Mieses Burgos. No nos olvidemos que los Sorprendidos se organizaron inmediatamente concluyó la Segunda Guerra Mundial bajo la oleada de recomposición espiritual y material que empezó a azotar el mundo, de ahí su lema, desde sus inicios, fruto de nuevos vientos libertarios por la derrota del “Eje del Mal”.

Nació nuestra poesía inflada, por el hecho de tener comunicación o creerlo, con el mundo. Creímos que éramos escuchados en el gran concierto de la poesía latinoamericana por el color, paisaje, temas. Hasta donde fue real, no se sabe.

El autor es escritor.