Editorial

El cólera

El cólera

La propagación del cólera, la enfermedad que por su dimensión tiene en ascuas a la población, refleja tanto la falta de prevención como las deplorables condiciones sanitarias de los cinturones de miseria que constituyen los barrios marginados de la Capital y el interior.

Hacinamiento, basura, aguas negras, cañadas pestilentes, falta de drenaje pluvial, contaminación ambiental y otros factores han servido de caldo de cultivo al alarmante brote sobre el que había advertido el Ministerio de Salud Pública y que, con inaudita sinceridad, ha calificado de apenas el comienzo.

Por diferentes razones, los residentes en los sectores que han sido más castigados con la enfermedad no son dados a acatar recomendaciones, de las que en ocasiones ni se enteran. Se trata de personas que se desenvuelven en una suerte de submundo, con todo tipo de limitaciones hasta para asearse y con otras preocupaciones.

El cólera, como los aguaceros y los fenómenos atmosféricos, ha sacado a relucir el verdadero rostro de barrios plagados de miseria, sin servicios sanitarios y sin otros medios para impedir que cualquier enfermedad epidemiológica deje luctuosas y reprochables secuelas.

Pero, más que diagnóstico, lo importante son las medidas que se requieren para enfrentar la epidemia. En ese sentido, las autoridades no deben conformarse con decisiones mediáticas, sino con acciones concretas y eficaces, como demandan las circunstancias.

Como el cólera ha coincidido con un virus  gripal, por el pánico que cunde en la población lo más normal es que cualquier síntoma la gente lo relacione con la enfermedad y vaya al médico. La deducción entonces sería que los centros médicos están abarrotados por la propagación de la epidemia.

No hay que referir el impacto de la enfermedad en Haití para recordar al Gobierno, con todo y las medidas que ha anunciado, la necesidad de disponer de cuantos recursos sean necesarios para impedir que la epidemia trascienda a la economía a través de sectores tan dinámicos como el turismo.

Mientras, la gente debe protegerse a través de consejos como tomar agua hervida o purificada con cloro, cocer bien los alimentos, lavar las frutas, ingerir abundantes líquidos y otras medidas que, aunque no sean las únicas, contribuyen a evitar el contagio.

El Nacional

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