El presidente del capítulo de las Américas de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) declaró que si persiste el desastre en el Palacio de los Deportes esa entidad suspenderá el torneo Centrobásquet 2010 y República Dominicana será excluida de toda competencia internacional de ese deporte.
La advertencia del señor Alberto Díaz se produjo después que se decretó la suspensión de tres de los cuatro partidos en la jornada de ayer a causa del asfixiante calor y del progresivo deterioro de las instalaciones sede del torneo, que pone en peligro la integridad física de atletas, fanáticos, árbitros, periodistas y delegados.
Ya el principal dirigente del baloncesto continental ofreció seguridades de que el país sufrirá alguna sanción sin importar si se resuelve lo que define como graves problemas que afectan la celebración del XXII Campeonato Centroamericano y del Caribe de esa disciplina.
Duele saber que por la muy evidente negligencia e irresponsabilidad del ministro de Deportes, el baloncesto nacional sufra sanciones que incluyen su posible exclusión de todos los eventos internacionales.
Aunque el montaje de Centrobásquet se inició con mucha antelación, la solicitud de reparación del Palacio de los Deportes fue tramitada muy tardíamente por el licenciado Felipe Payano al ministro de Obras Públicas, ingeniero Víctor Díaz Rúa, por lo que el tiempo no alcanzó para una acometida tan significativa.
Es por eso que se exculpa a Obras Públicas de tan mayúsculo escándalo que ha tirado por el suelo el buen nombre del deporte nacional.
¿Cómo es posible que el señor Jay Payano no formalizara con tiempo suficiente la solicitud de reparación de esas instalaciones y que acudiera al acto de inauguración del torneo en conocimiento de que ese techado carece de aire acondicionado, que está plagado de filtraciones, que sus baños dan asco y que el área de prensa no sirve para nada?
Por el desastre de Centrobásquet el país puede ser desafiliado de la FIBA y excluido de toda competición internacional, y todo por la negligencia de un ministro que dedica la mayor parte de su tiempo a procurar que su imagen se reproduzca en la prensa.

