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El decreto del Presidente

El decreto del Presidente

Más que un simple pedazo de papel, el decreto 131-21 emitido por el presidente Luis Abinader que destituyó al ministro de Salud, Plutarco Arias, tuvo un parecido a un tizón ardiendo, elevándose la temperatura del viernes por la noche.

Y no era para menos, pues el escándalo de la licitación de las jeringuillas sobrevaluadas en más de un 600 por ciento, caso alertado por el prestigioso periódico El Nacional, originó la defenestración del mandamás de la política sanitaria del gobierno.

Resulta frustrante la constante de torpeza política y de cerril deshonestidad de la mayoría de las pasadas administraciones, que encubrían el cohecho, lo que invalidaba los enarbolados discursos en contra de la corrupción, originando incredulidad y escepticismo en la población.

Indiscutiblemente que salta a la vista las señales claras y contundentes que emite la administración del presidente Luis Abinader en el instante en que prescinde de una de sus más relevantes figuras, debido al escándalo de las jeringuillas, asunto que laceraba la buena imagen gubernamental.

Mucha gente diría que, “… Si hay personas que han “gastado varios pares de zapatos” yendo a la Procuraduría a responder por casos menores, qué esperar de un affaire como éste, que envolvía millonarias sumas de dinero, y que disparó todas las alarmas, generando todo tipo de rumor.

Con esta insólita decisión el presidente Luis Abinader honra sus palabras y traza la raya de Pizarro, rindiéndole pleitesía a la transparencia, la honestidad y el buen ejercicio gubernamental, excluyendo actores de gran principalía en su régimen.

Por: Elvis Valoy
elvis.valoy@gmail.com

El Nacional