Editorial

El discurso

El discurso

El presidente Leonel Fernández ha pronunciado un discurso de rendición de cuentas ante las cámaras legislativas  en el que, al intentar describir logros de su Gobierno, se acercó más de la cuenta a una realidad virtual que contrastaría con un presente angustioso caracterizado por el auge del narcotráfico, inseguridad ciudadana, corrupción y crisis del sector eléctrico.

La pieza presidencial tuvo su momento de mayor cercanía con la realidad objetiva cuando el mandatario  resaltó que la economía dominicana pudo sobrevivir a la crisis  financiera global y que  las cuentas nacionales cerraron en 2009 con números estables, especialmente en lo referido al déficit del sector público, crecimiento del PIB, reservas monetarias, inflación y tipo de cambio.

Tiene razón el Presidente al señalar que   coincidencias como la reducción de los precios internacionales del petróleo y los alimentos ayudaron a disminuir un marcado déficit en la relación entre el valor de las importaciones y los ingresos en divisas durante 2009.

A despecho del dicho aquel de que “mal de muchos, consuelo de tontos”, el mandatario comparó los alcances de la crisis económica dominicana con las de otras naciones que  acusan mayor deterioro monetario, financiero y en  reducción de empleo, con lo que quiso instituir una especie de ley del mal menor.

En cuanto al acuciante tema de la crisis eléctrica, el mandatario ha puesto al 2012 como nueva fecha de conjuración de un mal que lejos de aliviarse ha empeorado, siendo hoy por hoy una pesada cruz que acarrean la clase media y el sector productivo.

Aunque el jefe de Estado admite que la corrupción corroe áreas de la administración pública,  lo define como crimen  aislado, que no corresponde a estructuras organizadas, ha  señalado su expresa voluntad de que los funcionarios  corruptos sean detectados y sometidos a la Justicia, mensaje que el Ministerio Público debería asumir  en todas sus consecuencias.

Un diagnóstico similar ha levantado el doctor Fernández en torno al auge del narcotráfico, al  afirmar que la complicidad de miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía con este crimen de lesa humanidad es, al  igual que  con la corrupción oficial, un fenómeno aislado que no compromete la responsabilidad de esas instituciones.

Ese extenso discurso  de rendición de  cuentas ofrece múltiples lecturas y su contenido triunfalista y optimista seguramente será objetado por la oposición política, a la que corresponde presentar la otra cara de la moneda.

El Presidente ha hecho un manejo diestro de la información disponible y de sus habilidades retóricas para presentar un 2009 como excesivamente auspicioso en términos económicos y de desarrollo humano. El tiempo dirá si  ese  discurso presentó una realidad virtual o si describió el presente que  palpitan los dominicanos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación