La Asociación para el Desarrollo, Inc. (Apedi) arriba al cincuenta aniversario de su fundación convertida en una institución emblemática sobre lo que puede lograr un conglomerado que aúna esfuerzo, suma talento y abona sacrificio para alcanzar metas de desarrollo individual y colectivo como los obtenidos por Santiago y el Cibao en medio siglo.
Quebrantado el aciago periodo de 31 anos de dictadura, la iniciativa privada y el liderazgo social de la región cibaeña emprendieron con más entusiasmo que recursos el camino de cinco mil kilómetros hacia la conquista de metas que en 1961 parecían imposible siquiera de soñar.
Al amparo de esa Asociación para el Desarrollo, se fundaron en Santiago y la región, una universidad, un banco, un instituto agrícola, asociaciones mutualistas, industrias, entidades culturales, comercio y todo un ensamblaje socioeconómico basado en el trabajo creador y fe irreductible en una sociedad de firme vocación progresista.
Tiene razón el presidente Leonel Fernández, al señalar que la Apedi merece el reconocimiento de toda la sociedad dominicana y que su compromiso debe ser imitado por todos los sectores sociales de la nación.
Hay que imaginarse la magnitud y trascendencia de la empresa emprendida hace 50 anos por lo mejor del liderazgo santiaguero y del Cibao, en momento cuando la mayoría de la población rural aún carecía de calzado o vivía en casas de yagua y piso de tierra.
Aunque falta mucho trecho por recorrer hasta arribar al anhelado estadio de pleno desarrollo y equidad social, hay que resaltar que medio siglo después Santiago y el Cibao aportan a la nación instituciones líderes en los ámbitos académico, financiero, agropecuario, industrial, cultural, comercial y de servicio.
Naciones como China, Taiwán y Corea del Sur, que hace 50 años eran comarcas rurales, están hoy en la lista de las primeras economías del mundo, gracias a la acendrada vocación de trabajo de sus súbditos y a la irreductible aplicación de la ley.
El cincuenta aniversario de la Asociación para el Desarrollo de Santiago constituye un motivo de júbilo para toda la nación y un firme compromiso para que otros enclaves sociales de la geografía nacional asuman este referente de progreso basado en la unidad, responsabilidad, sacrificio y vocación cívica.

