Hace unos días, tras la culminación del Clasificatorio Sub-17 de Concacaf 2026, en el que la Selección Dominicana terminó invicta, con dos victorias y un empate, su director técnico, Marcelo Neveleff, expresó con orgullo y seguridad: “El rumbo del fútbol dominicano
es claro y el crecimiento no se discute”.
Para quien escribe, Marcelo literalmente “puso el cascabel al gato”, porque difícilmente se haya leído una frase más precisa para describir el presente y el futuro inmediato del balompié en la República Dominicana.
Y la afirmación no solo se quedó en palabras.
Horas después de aquella declaración se anunció la inauguración del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de la Federación Dominicana de Fútbol (FDF), ubicado en San Cristóbal.
Este proyecto, ejecutado con el respaldo del Programa FIFA Forward, viene a llenar un vacío histórico en la estructura del fútbol nacional.
A simple vista se percibe que marcará el despegue definitivo de esta disciplina en el país.
La República Dominicana cuenta, a partir de ahora, con un complejo moderno, funcional y de altos estándares internacionales para el desarrollo de la disciplina deportiva con más impacto en todo el mundo.
La inversión ascendió a 4,817,071 dólares, cifra que refleja la seriedad y la visión estratégica con la que se ha trabajado.
El Comité Ejecutivo de la FDF, encabezado por su presidente José Francisco Deschamps, ha demostrado planificación, transparencia y compromiso institucional.
Asimismo, el ingeniero Manuel Estrella, presidente de la Comisión de Selecciones Nacionales, y doña Janet Rivera, miembro de esa comisión, han sido piezas clave en la ejecución de esta obra que abre
un amplio horizonte para la juventud futbolística dominicana.
El complejo inaugurado, en su etapa inicial, cuenta con dos canchas de grama natural con medidas oficiales FIFA. El edificio principal,
de dos niveles, tiene capacidad para albergar dos selecciones nacionales: dispone de 12 habitaciones cuádruples, dos habitaciones sencillas para técnicos y cuatro habitaciones dobles para el cuerpo técnico, además de áreas de descanso y recreación, oficinas administrativas, salón de reuniones, salón de prensa y capacitaciones, cocina, comedor, lavandería, baños y terraza.
Se trata de un megaproyecto que apenas inicia su desarrollo y que continuará expandiéndose a mediano y largo plazo, hasta ofrecer todas las facilidades necesarias para potenciar las distintas modalidades del fútbol en el país.
Más que una infraestructura, el CAR representa una declaración de intenciones: el fútbol dominicano ha decidido crecer con bases sólidas.
Y ese crecimiento no es casual; es el resultado de una dirigencia que ha entendido que el progreso se construye con planificación, inversión responsable y visión de futuro.
Hoy el fútbol nacional no sólo celebra resultados deportivos, sino la consolidación de una estructura institucional que inspira confianza.
Cuando existe liderazgo, trabajo en equipo y claridad de rumbo, los frutos no tardan en llegar. El fútbol dominicano avanza, y lo hace con pasos firmes.
Por: Héctor García
hectorgarciasr@gmail.com

