La economía de Estados Unidos ha ofrecido su primera señal en firme de recuperación al registrar en el primer trimestre de este año un crecimiento del 3.2 por ciento, apuntalado en una repentina aceleración del consumo, que representa el 70 por ciento de la actividad económica.
Esa buena nueva se acoge aquí con mucho agrado, toda vez que la economía dominicana está íntimamente vinculada a la estadounidense a la que dirige casi las tres cuartas partes de sus exportaciones.
Aunque ese crecimiento no se corresponde con el registrado en el trimestre anterior (5.3%), los mayores incrementos se produjeron en los sectores de venta al menudeo (9.1), ventas de viviendas (26.9), tecnología (44%), exportaciones (14%) y bienes duraderos (2.8%), por lo que se entiende que las condiciones están dadas para un resurgir del empleo.
Resulta que el intercambio comercial entre República Dominicana y Estados Unidos se ha deteriorado en los últimos años, al punto de que al día de hoy son deficitarios en perjuicio de los dominicanos, cuestión que se atribuye a la evidente inequidad del Acuerdo de Libre Comercio DR-Cafta.
En efecto, al mes de febrero de este año, las exportaciones dominicanas a territorio estadounidense alcanzaron los 279 millones de dólares, mientras el valor de las importaciones desde ese mercado fue de 503.0 millones, lo que arroja un déficit de 223 millones de dólares.
No anda bien una economía como la dominicana que en vez de acentuar un superávit que mantuvo por muchos años en el intercambio comercial con su principal socio, lo haya convertido en un crónico déficit.
Las importaciones desde Estados Unidos crecieron en un 33 por ciento, en tanto que las exportaciones apenas se expandieron en un 1.9. Así no se puede, más aun si el déficit comercial con esa nación fue de mil 941 millones de dólares en 2009, a pesar de que las compras globales se redujeron a causa de los efectos de la crisis económica global.
Es menester que Gobierno y sector productivo aúnen esfuerzo para cerrar a cualquier costo la tremenda brecha del déficit comercial con Estados Unidos, ahora que el gigante ha despertado.

