De salud y otras cosas

Médicos y jubilación: realidad crítica tras retiro

Médicos y jubilación: realidad crítica tras retiro

César Mella. Medico Psiquiatra

El ejercicio de la medicina es una de las trayectorias profesionales más largas y exigentes. Desde la educación primaria hasta la especialización, un médico puede dedicar más de dos décadas a su formación antes de iniciar plenamente su vida laboral.

En América Latina, la educación médica ha experimentado cambios significativos, como la proliferación de escuelas privadas, la tendencia a la sub y superespecialización, y la influencia de modelos formativos orientados a la emigración hacia países como Estados Unidos y Canadá.

Este fenómeno ha evolucionado desde la conocida “fuga de cerebros” hacia un drenaje selectivo de talento.

A pesar de esas dinámicas, centros como el Hospital Pediátrico Dr. Robert Reid Cabral, la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia y el Instituto Dominicano de Cardiología evidencian la calidad del médico formado en el país.

Sin embargo, acceder a una residencia médica sigue siendo un proceso altamente competitivo. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo, miles de aspirantes enfrentan cada año el Examen Nacional de Residencias Médicas (ENURM), con resultados que reflejan las dificultades del sistema.

El retiro representa otro desafío. Muchos médicos jubilados enfrentan pensiones limitadas, pérdida de protagonismo profesional y dificultades para mantenerse actualizados, lo que impacta su calidad de vida y su integración social.

A esto se suman factores personales y familiares, como problemas de salud, aislamiento, responsabilidades económicas y cambios en la dinámica del hogar, que pueden agravar la situación en esta etapa.

En respuesta, el Colegio Médico Dominicano ha impulsado iniciativas como la Asociación de Médicos Jubilados y Pensionados, que ofrece asistencia legal, beneficios solidarios y exoneraciones, buscando mejorar las condiciones de vida de quienes dedicaron su vida al servicio de la salud.