El Consejo Nacional de Desarrollo acordó ayer presentar un proyecto de Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos para el 2010 por 378 mil 900 millones de pesos, RD$50 mil millones más que la cifra consignada en la ley presupuestal que se ejecuta este año.
Se trata de una pieza con marcadas debilidades, pues requerirá de un financiamiento de 115 mil millones de pesos para poder alcanzar su punto de equilibrio, sin mencionar que la captación de los RD$266 mil millones restantes se basa en estimados de ingresos tan frágiles como burbujas de jabón.
Como era de esperarse, la Secretaría de Obras Públicas se erige como el mayor depositario de recursos, con casi RD$30 mil millones, diez mil más que lo consignado en la ley de gastos vigente, lo que se corresponde con el compromiso oficial frente al Fondo Monetario, de intentar reactivar la economía por vía de la construcción.
Como ha sido costumbre, las asignaciones a Educación y Salud Pública no llenan las expectativas, aunque se consignaron incrementos de entre cuatro y cinco mil millones que no alcanza ni para guardar las apariencias.
La Presidencia de la República recibe un incremento de ocho mil millones de pesos, para alcanzar los 43 mil millones, bajo el alegato de que gran parte de esos recursos van dirigidos al Gabinete Social y a la Supervisora de Obras del Estado.
Los más de 115 mil millones de pesos que se requerirían para completar el monto presupuestal, se obtendrían con aportes de 350 millones de dólares en deuda externa, incluidos US$150 millones, provenientes del Fondo Monetario, así como financiamientos para proyectos de inversión por 800 millones de dólares, a lo que se suman US$260 millones vía Acuerdo Petrocaribe.
Preocupa el anuncio oficial de que por primera vez en la historia el Gobierno colocaría bonos en la banca comercial para financiar el presupuesto. En el proyecto de Ingresos y Gastos, se consigna el pago de 69 mil millones de pesos en amortización de la deuda, pero aun así, el nivel de endeudamiento resulta un poquito demasiado.
