Editorial

El tiempo dirá

El tiempo dirá

El presidente Leonel Fernández está compelido a cumplir o velar por el cumplimiento de  su  promesa de que no habrá vacas sagradas en torno a posible identificación de complicidades con     José David Figueroa Agosto, apresado el sábado en Puerto Rico.

La palabra del mandatario ha quedado  empeñada en el compromiso de enviar a los tribunales a  funcionarios, militares, policías, empresarios o quien sea que pueda estar involucrado en la red criminal que se dice  articuló aquí el capo boricua.

Esa promesa va dirigida a una ciudadanía harto incrédula que recibe con alivio la confirmación de la   detención del capo boricua y  de su compañera Sobeida Féliz Morel, pero que  no alberga mayores expectativas de que mansos y cimarrones sean tratados por igual en un expediente de esa envergadura.

Llama la atención  que sin que nadie preguntara o pudiera recabar la opinión presidencial en torno a la caída de Figueroa Agosto, la Oficina de Prensa  del Palacio se apresuró a divulgar una información que atribuye al mandatario afirmar que aquí no habrá vacas sagradas en relación al caso.

Difícil es creer que un  expediente sobre narcotráfico y lavado que ha movilizado a  agencias federales y estatales de Estados Unidos y Puerto Rico, pueda soportarse sólo en el puñado de innombrables    contra quienes el Ministerio Público ha presentado acusación de lavado de dinero por supuestas compras de residencias, apartamentos y vehículos.

 Por la magnitud de las relaciones de negocios o  complicidades que pudo  articular aquí la red de Figueroa Agosto en diversos anaqueles del poder y de la sociedad, la promesa presidencial de que no habrá vacas sagradas no puede diluirse en ungüento de demagogia o  en palabras que se las lleva el viento.

Un  anterior expediente sobre narcotráfico y lavado a gran escala dejó sabor amargo en la población, pues el caso fue transferido a la jurisdicción de Estados Unidos sin que ningún santo local fuera desalojado de los altares.

El presidente  Fernández ha de entender que  ha contraído un compromiso con la sociedad dominicana de  exhibir voluntad política para que sea  sometido a la justicia penal todo aquel involucrado en la red de Figueroa Agosto, sin importar cargo, rango o distingo social.

Peor que el incumplimiento de esa promesa, sería que el mandatario permita que  instancias políticas oficiales dentro o cercana a mandos militares, policiales o del Ministerio Público manipulen tan  sonado expediente para  excluir o incluir actores según mejor conveniencia.

El tiempo dirá.

El Nacional

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