Editorial

Elecciones en Haití

Elecciones en Haití

Con anticipadas denuncias de fraude y temor de violencia, y en medio de una cruenta epidemia de cólera, más de cuatro millones de haitianos han sido convocados hoy para elegir un nuevo presidente de la República , once senadores y 99 diputados, cuyos resultados no variarán el escenario de tragedia y pobreza de esa nación.

El Consejo Electoral Provisional ha dado seguridades de que en esos comicios no se producirán irregularidades, pero la mayoría de los candidatos adelanta quejas de  falsificación de identidades o de otra forma de fraude y algunos advierten que recurrirán a la violencia en caso de que se violente la voluntad popular.

Las elecciones de hoy en Haití, más que un necesario ejercicio  ciudadano para sustentar la democracia política parece un ritual  que ayuda a organismos internacionales y  grandes metrópolis a guardar las apariencias ante  el dilatado drama que abate a ese vecino.

En medio de las ruinas del terremoto del 12 de enero, de los terribles efectos del cólera y de una ancestral miseria, la mayoría de los haitianos  adultos parece dispuesta a acudir a sufragar, lo que resalta el anhelo de ese pueblo por producir un gran salto hacia adelante, aun sea en el terreno institucional.

Los comicios de hoy en Haití se celebran en medio de  extremas medidas de seguridad adoptadas por la Policía local y las fuerzas de ocupación, que impiden el tránsito de vehículos y motocicletas por las cercanías de los recintos electorales, la prohibición de portar  arma y el cierre de los establecimientos que expenden bebidas alcohólicas.

La cantidad de 19  candidatos presidenciales revela el grado de división de la clase política haitiana y obliga a quien resulte electo a procurar un adecuado clima de unidad nacional para poder  afrontar la dramática  crisis económica, social y sanitaria que  afecta a ese pueblo digno de mejor suerte.

Los ruegos son para que  esas votaciones y el posterior conteo de votos transcurran sin  violencia alguna, porque sería una tragedia mayor si como resultado de denuncia de fraude, Haití, además de  sus graves problemas derivados del terremoto y de la epidemia del cólera,  quede inmerso en una situación de crisis o inestabilidad política.

República Dominicana y todo el continente dirigen  atención a las elecciones presidenciales y legislativas en Haití, unos comicios convocados al parecer para  cumplir con requisitos de grandes potencias que aportan poco pero exigen cubrir formalidades democráticas aun en medio de ruinas y  una cruenta epidemia que  ha  causado más de mil 500 muertos.

El Nacional

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