Patrullas policiales a postadas bajo las sombras de los árboles y en lugares estratégicos en la Cuaba. Jorge González
La Cuaba, Pedro Brand, RD.– El sol del mediodía no tiene piedad en la carretera que conduce a La Cuaba, el asfalto no solo brilla; parece hervir bajo los neumáticos, devolviendo un calor pastoso que intenta entrar al vehículo. En el trayecto al pueblo pude ver, ayer que todos los negocios estaban cerrados y que había un alto despliegue policial por la protesta de la comunidad a la instalación de una planta de reciclaje.
El silencio que me recibe al adentrarme en este rincón de Santo Domingo Oeste no es el habitual. Es un silencio de trinchera, denso y vigilante, custodiado por decenas de agentes de la Policía Nacional que, apostados bajo las escasas sombras de los árboles, observan cada movimiento con las manos apoyadas en sus armas automáticas.

“Aquí estamos protestando ya que nos quieren instalar un vertedero disfrazado de relleno sanitario. Estamos pidiéndole al presidente Luis Abinader, que por favor se entere lo que está pasando en este distrito municipal ecoturístico que es el mayor pulmón de la provincia Santo Domingo y quieren venir a troncharnos nuestro crecimiento”, fue lo expresado por Henry Manuel Buret ex síndico de este municipio.
La Cuaba y el Aguacate dos vecinos cercanos
La estampa es inédita para quien conoce la habitual algarabía de estos rumbos. En La Cuaba, y un poco más allá, en el vecino sector de El Aguacate, la vida comercial que es muy activa, y los enjambres de motoristas se habían extinguido por completo.
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No había colmados abiertos despachando los artículos normales del día a día, ni talleres de mecánica con el eco metálico de sus herramientas, ni comedores ofreciendo el plato del día. Las puertas corredizas de metal están abajo; los candados, echados.

La comunidad se ha declarado en huelga de brazos caídos, pero de ojos muy abiertos. Una parte de ello estaban en el parque central. Otros desimanados en los frentes de las casas y negocios cerrados.
Mas temprano en la mañana los lugareños se habían movilizados, contagiados talvez por la reciente manifestación en San Juan de la Maguana, querían que el país y las autoridades supieran que no quieren vertedero ni planta de reciclaje. Quieren paz y desarrollo turístico.
Campamento de resistencia en La Cuaba
El epicentro de esta resistencia silenciosa es un campamento improvisado que los lugareños han levantado con lonas, maderas y el empeño de quien defiende lo que considera sagrado en la entrada de los terrenos donde su piensa ubicar la planta de reciclaje o los que muchos creen será un vertedero.

Aquí se respira un aire de protesta que ya suma horas y promete sumar días. Hombres de manos callosas y mujeres de mirada firme unidos por un rechazo unánime que se lee en sus rostros y en los carteles que cuelgan de las empalizadas: la rotunda negativa a que sus tierras den cobijo a una planta de reciclaje o vertedero.
Un proyecto que representa atraso en la Cuaba
Para los habitantes de La Cuaba y El Aguacate, el proyecto no representa progreso, sino la sentencia de muerte para sus ríos, sus campos y el aire limpio que aún la diferencia del bullicio asfixiante del Gran Santo Domingo.
“Si abren eso aquí, se acaba la vida», vocifera un anciano desde una casucha a la orilla de la carretera. Mientras la tarde avanza y el asfalto sigue ardiendo, la tensión en la zona se mantiene intacta, como un hilo templado al máximo que nadie quiere romper, pero que todos observan de cerca.
En la tarde de ayer el equipo de El Nacional que se trasladó al lugar podo ver que era notoria la alta presencia de agentes policiales en camionetas, motores y camiones cerdas en distintos puntos de la comunidad, incluyendo los dos accesos principales, y todas las áreas comerciales y alrededores a los terrenos donde levantaría la obra.

Que origina el conflicto en la Cuaba
Todo inicia por la disposición de una empresa de instalar un relleno sanitario y una planta de reciclaje en el 2021. Luego de solicitar los permisos al Ministerio de Medio Ambiente, y este organismo hacer los estudios de impacto y oposición comunitaria la solicitud fue rechazada en el 2023.
Sin embargo y sin ninguna razón aparente dos años más tarde en 2025 el Tribunal Superior Administrativo ordenó una revisión del caso, reabriendo la posibilidad de ejecución.
