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En los muros de la catedral de Baní; Discípulo recrea  sueño de Colson

En los muros de la catedral de Baní; Discípulo recrea  sueño de Colson

Para el año 1519 el alma del  maestro de la pintura nacional Jaime Colson estaba anclada en el pretiempo, como  definiría el poeta Manuel del Cabral el estado de su intemporal existencia.

Sin embargo, distante en espacio y tiempo, en la para entonces comuna de Baní, ya existía el vínculo etéreo del artista con la simiente de la que es hoy la Catedral Nuestra Señora de Regla, allí para esa fecha, se encontraba asentada una rudimentaria ermita de madera desde donde nacerían la devoción, la adoración y la canalización de la fe en Dios a través de la Virgen patrona de los banilejos.

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Jaime Colson nació en  Puerto Plata, en 1901 y murió en Santo Domingo en 1975.

Flores es graduado del Taller de Muralista de la Escuela Nacional Bellas Artes

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Reveladores fenómenos que para un místico cristiano dictan que Colson al parecer, en omnisciente presencia, estaba  con su alma entera comprometiendo el genio de su arte para ese espacio de la tierra del sur dominicano, aun fuera premonitoriamente a través del talento, sensibilidad, imaginación y manos de uno de sus alumnos mas aventajados, como en efecto aconteció en estos días con la presencia en Baní del reputado  pintor y muralista Roberto Flores, al corresponderle la histórica misión de ejecutar para la Catedral de Baní el boceto de Colson para un proyecto mural en honor a la Virgen de Regla.

Siglos después, y en el tiempo posterior a 1512 y 1519, como misterioso acto de entronización en el espacio y el tiempo, el prominente creador dominicano, a modo de ofrenda para ese centro devocional de la fe católica, esboza desde su dibujo hermético y sensorio toda la majestad y rigor de su capacidad constructiva para la producción muralistica, desde donde expone estados interiores, huellas de su propio ser y las angustias de su propio espíritu, para  finalmente proponer su estética religiosa y personal visión iconográfica de la Virgen de Regla a través de un dibujo, que bajo la técnica de la sanguina fecharía para el año 1962.

Del mismo modo que la agitación pasional recoge la historia del nacimiento, evolución y actualidad de esta mítica catedral levantada con amorosa  y trágica pasión por munícipes ilustres de Baní que desde 1512 empezaron a percibir la ansiedad colectiva de quien necesita un espacio de urgencia para la manifestación de la fe, le ha correspondido a la memoria creativa de Colson y su relación con la Virgen del Regla transitar por los caminos de misterio y tragedia que han culminado con el acto de borrar las cenizas de los primeros incendios que tuvo que sufrir esta iglesia desde su nacimiento para perpetuar su presencia hasta convertirse en  el majestuoso asiento catedralicio y cultural que es hoy para orgullo de todos los banilejos.

Jaime Colson no pudo ser testigo del esplendor donde quedarían grabadas para siempre las formulaciones dibujisticas murales de sus sueños, sustanciadas en la idea de levantar para su contemplación permanente un mural al fresco en honor a la Virgen de Regla, patrona del pueblo de Baní. Sin embargo, la canalización de ese pensamiento materializado en la permanencia de la imagen visual, creado como mandato a modo boceto bajo el estimulo de su amigo el munícipe banilejo González Celado, quedó pactado años después como un compromiso sagrado y de honor con el también munícipe de Baní José Miguel German, a quien González Celado en su lecho de muerte le había pedido como encomienda no permitir que pereciera la idea y tarea de ejecución del proyecto  mural apuntado por Colson como legado artístico en honor a la Virgen para su contemplación votiva y adoración permanente en el muro frontal interior de la Catedral banileja.

Los años discurrieron entre la mimesis y el silencio en torno a que hacer y como ejecutar el proyecto mural Colson para la Catedral de Bani, hasta que José Miguel German, anteriormente casado con la destacada periodista y critica de arte Virginia Goris decide contratar los servicios del prestigioso pintor y muralista José Ramírez Conde (El Condecito), alumno directo del maestro en el Taller de Pintura al Fresco fundado por Colson para la Escuela Nacional de Bellas Artes. Para entonces, El Condecito estaba precisamente casado con la destacada comunicadora cultural.

La compleja y hasta cabalística estela de misterio entorno al proyecto mural de Colson se hizo cada vez mas enigmática en su vinculo con la muerte, cuando José Ramírez Conde al recibir la información de que José Miguel Germán  le había comisionado ejecutar el proyecto Colson para la Catedral de Baní se encontraba  pintando un mural en la Catedral de San Francisco de Macorís precisamente junto su entrañable amigo y colega Roberto Flores, también alumno  del Taller de Pintura Mural de la escuela Nacional de Bellas Artes.

A la manera de río místico por donde transita el aura de la muerte, al día siguiente, el pintor Roberto Flores recibió la convocatoria de Ramírez Conde para el día siguiente trasladarse ambos a Baní para internarse bajo los arcos, techos y paredes de la Catedral Nuestra Señora de la Virgen de Regla para dejar plasmada sobre el muro las anotaciones dibujísticas bocetadas por Colson como proyecto para la Catedral banileja.

El impacto y la sorpresa para Flores fueron conmovedoras y desgarrantes cuando herramientas de taller en manos, recibió la infausta noticia de que el Condecito apenas hacia horas que acababa de morir.

El tiempo transcurría y tres de los gestores de acción involucrados en este proyecto habían pasado a otra dimensión temporal del ser: González Celado,  mentor del maestro para la creación del proyecto mural; Jaime Colson, su creador, y El Condecito, el alumno sabio que conduciría la  concreción de las ideas estéticas e icnográficas del maestro.

Bajo ese halo de misterio y extraño compor tamiento de la memoria en el tiempo y el espacio, el espíritu y el pacto de creación de estos 5 hombres, apostando a una misma causa estética y religiosa parecía dar por  terminado el mandato casi sacramental de aquel munícipe originario que conquistó a su amigo Colson para que iluminara la sensibilidad de su imaginación para crear imágenes que estimularan la comunión con Dios a través de la Virgen de Regla.

Sin embargo no fue así, porque varias décadas después, en el año 2007, el propio José Miguel German, receptor originario del mandato de que no perecieran sin ser grabadas en el muro las líneas esquematizadas por Colson como un proyecto mural para la Catedral de Baní, convocó y comisionó al pintor Roberto Flores, aquel compañero de Condecito que sobrevivió de aquella cadena de muertes, para que finalmente develara los ejes de contenido, forma, estructura, luz y color que su también maestro Jaime Colson había delineado y definido muralisticamente como bases de sustentación estética y estructural para la concreción de este maravilloso propósito creativo que el tiempo y las circunstancias no pudieron vencer, haciendo recaer su ejecución  en manos de Roberto Flores, quien finalmente nos lo muestra a todos como un sobrio símbolo de memoria estética y creadora, y como una resonante presencia de identidad cultural y milagro para los iluminados en la fe.

Y como fenómeno mitemico para aquellos que tejen el camino de la leyenda cuando miran los sucesos maravillosos donde se revela Dios a los  hombres en el tiempo de la memoria, ya fuere a través de  fenómenos sacrales que no admiten explicación, o bien a través de formas, volúmenes,  colores y espectros de luz de una maravillosa pintura mural como esta que el consagrado pintor y muralista nacional Roberto Flores, interpretando a su maestro Colson ha dejado grabada para la eternidad en los muros de la Catedral de Baní, un proyecto estético y religioso en el que si bien interpreta la sabiduría de su maestro mediante la rigurosa aplicación de la técnica y la atmósfera de su estilo, al tener que intervenir espacio, arquitectura y tiempo, tuvo el momentum personal para desde su proceso creador, ser el mismo en su sensibilidad intima, pensamiento, visión, conciencia y arte sobre el fenómeno mural y su relación con el acto  de la contemplación y el gozo espiritual que proporcionan las grandes obras de arte que  quedan como legado.

Pintores dominicanos se destacan en NY

Con una impresionante exhibición fotográfica titulada “The Changing Qualities of Light” por destacados fotógrafos de origen dominicano residente en Estados Unidos, el pasado viernes se le dio inicio a una series de exhibiciones de fotografías, dibujo y pintura. 

 

La ceremonia de recepción contó con una selecta concurrencia amantes de las artes, entre la que se encontraba el laureado  fotógrafo de Fotogrupo, Juan Melián, Alexis Herrera, doctor Miguel Solve y don Ramón Delgado, así como el destacado poeta y declamador Frank Adolfo, presidente del Instituto de Bellas Artes en Nueva York. 

El presidente de la Alianza de Artistas Visuales, Ezequiel Jiménez, pronunció las palabras de bienvenida y agradeció el apoyo que le han brindado a las actividades de la institución, la cual acaba culminar su primera fase organizativa como organización sin fines de lucro, dando así inicio a la segunda fase completado todo el proceso legal de la entidad .

Luego el director del districto de la junta communal 12 y Hintersteiner Gallery Ebenezer Smith, hizo uso de la palabra congratulando a los expositores y las instituciones organizadoras de la muestra e invitando a los amantes de la fotografía a visitar la galería de lunes a viernes de 9:00 a 5:00pm.

Frank Polanco, crítico de arte profesor y pintor, miembro de la junta de directores, escribió un ensayo de introducción para el catalogo de la exhibición donde destacó la fuerza de observación, imaginación y composición creativa de cada uno de los destacados artistas del lente, así también el dominio de la luz de Narciso Polanco; Teresa Pelaez; Luis Martínez; Máximo Tejada y Freddy Polanco.

El artista Narciso Polanco, en nombre de los fotógrafos agradeció a todos los que dieron su respaldo para que esta muestra fuera una realidad, también a la Alianza de Artistas Visuales Dominico-Americanos por la invaluable labor en beneficio del desarrollo de las artes visuales en esta ciudad.

(JAT).

El Nacional

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