Editorial

Endeudamiento

Endeudamiento

En presencia del presidente Danilo Medina, el empresario José Manuel Paliza alertó ayer sobre la velocidad del endeudamiento público en República Dominicana, que en veinte años subió de un cuatro por ciento a un 40% del Producto Interno Bruto (PIB). En una conferencia ante la matrícula de la Asociación de Industrias, a la que asistió el mandatario, Paliza dijo que en 2014 la deuda externa e interna superaría el 55% del PIB, por lo que advirtió que a ese nivel de celeridad pronto el país alcanzaría su tope de endeudamiento.

El conocido empresario ha mostrado preocupación, no por el volumen o nivel actual de la deuda, sino por la rapidez con que se conciertan préstamos a cargo de las finanzas públicas, por lo que desde ya se pregunta qué sucedería en términos de endeudamiento dentro de 20 años.
La deuda pública del Gobierno central, como la consolidada de instituciones financieras del Estado han aumentado a causa principalmente de los déficits fiscales y por los pasivos asumidos por el Banco Central a causa de la quiebra bancaria en 2002, así como también por los efectos de la crisis económica mundial que se desató en 2008.

Es claro, pues, que deuda pública o externa son indicadores económicos con estrecha vinculación a otras variables, como déficit fiscal y presión fiscal, porque es obvio que la economía dominicana carece de capacidad para financiar por sí misma su desarrollo, por lo que sería imperativo mantener abierto el canal del endeudamiento externo.  La reducción de los ingresos tributarios vinculada con el incremento del gasto público provoca déficit fiscal que se traduce en necesidad de crédito externo o interno, lo que representa un círculo infernal que requiere romper en el corto plazo. Pero ¿Cómo? ¿Por reducción del gasto? ¿Por aumento de la presión impositiva?.

Si el Gobierno reduce su participación en la inversión pública, se contrae la economía, si la incrementa explosiona el déficit fiscal, porque los ingresos fiscales se reducen de manera sostenida en proporción al PIB o a la creciente demanda de obras y servicios. La deuda con Venezuela por casi cuatro mil millones de dólares ha sido empleada en su mayor parte para financiar déficits del subsector eléctrico. Para cerrar ese desagüe se requiere incurrir en endeudamiento para construir las plantas de generación eléctrica que se requieren. ¿Ese tipo de deuda, es bueno o malo?
Lo mejor sería que cuando se hable de deuda, se hable también del déficit fiscal, presión fiscal e ingreso, todo lo cual se resume en aplicar políticas públicas que garanticen mayor tributación, menor endeudamiento y pulcritud en la inversión pública.

El Nacional

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